Miércoles, 18 de octubre de 2017|

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Con la cruz y por la espada

Con la cruz y por la espada

Serie Películas para leer

"Canto los piadosos combates y el caudillo que libertó el santo sepulcro de Cristo..." Con estos versos, el escritor de Sorrento, Torcuato Tasso iniciaba su poema lírico espiritual "La Jerusalén Libertada", que toma su argumento de la primera Cruzada y finaliza con la conquista de Jerusalén el año 1099 por Godofredo de Buillon. La idea de una "guerra santa" contra los infieles era una mera excusa de la sociedad feudal europea para añadir nuevos dominios personales a sus reinos. Con la victoria de Buillon, bautizado por la iglesia como "el protector del Santo Sepulcro", comenzaba el ciclo de Las Cruzadas, siete en total, que después de muchas vicisitudes a cual más pródiga en vesanias y atrocidades, finalizó con la salida y derrota de los caballeros cristianos, el año 1291. Doscientos años de lucha expansionista, protagonizados por una "guerra santa" que no fue nunca santa, ni mucho menos heroica.

Sobre el tema de Las Cruzadas han escrito a lo largo del tiempo, junto al poeta de las pesadillas Torcuato Tasso, historiadores y novelistas como Guillermo de Tiro, Alberto de Aix, J. Harvey Kelman, René Sédillot y Walter Scott, el novelista escocés autor de "Ivanhoe". De este último, es el siguiente texto tomado de la novela "El Talismán", que protagonizan el sultán Saladino y el rey de Inglaterra, Ricardo Corazón de León.

"Luchando contra la Cristiandad podía esperar que Alá diera fuerza a mi mano y que si cayera bajo la espada de Ricardo no podía entrar en el Paraíso de muerte más gloriosa. Pero ha sido Alá quien nos ha dado Jerusalén a nosotros..."

El reino de los cielos (EE. UU. 2005. Director: Ridley Scott)

Lejos de la realidad histórica, la película de Ridley Scott aparece como una denuncia de los desmanes de los caballeros cruzados y la reivindicación del heroísmo musulmán, cuando por las calles de Jerusalén circulaban frases como esta: "Matar a un sarraceno no es un asesinato, es el camino para alcanzar el cielo."

Pero vayamos al argumento y luego reflexionaremos sobre los contenidos y la realización del film.

"Después de conocer que es el hijo ilegítimo de Godfrei de Ibelin, el herrero Balian marcha hacia Las Cruzadas para purificar su alma por el suicidio de su esposa, tras la muerte de su hijo. A partir de su encuentro con el rey Balduino IV, conocemos lo terrible de la lucha por el control de la ciudad, la maledicencia que anida en algunos de los caballeros cristianos y la integridad de los sarracenos que luchan junto a Saladino. Cuando después de muchas vicisitudes, Balian de Ibelin toma en sus manos la defensa del "reino de los Cielos", para poner fin al conflicto pacta con el caudillo árabe la entrega de la ciudad, sin derramar una sola gota de sangre. Pero tras su salida de Jerusalén, el infierno de la "guerra santa" vuelve a reverdecer, con la llegada de las tropas de Ricardo Corazón de León, que ahora capitanea la Tercera Cruzada..."

Como ya es costumbre en el director Ridley Scott, "El reino de los Cielos" es un espectáculo de masas (sin relación alguna con Cecil B. De Mille), que incluye en su reparto actores de prestigio como Jeremy Irons y Liam Neeson. Sin embargo, no es esta una de sus películas más logradas, entre las que destacan, "Alien" y "Blade Runner", y tampoco es mejor que "Gladiator", cuyo argumento de reminiscencias shakesperianas estaba mejor construido que este. Pero a las deficiencias del guión escrito por William Monohan, Ridley Scott ha sabido aunar grandes dosis de espectáculo, uno de los aspectos que ha sido siempre la marca de fábrica del director inglés afincado en América.

Lejos de películas como "Las Cruzadas" o "El Talismán", "El reino de los Cielos" viene a destruir todos los tópicos que conocemos sobre la lucha de moros y cristianos, recogidos por historiadores y novelistas como un simple enfrentamiento religioso, dirigido por Dios y por el Papa.

Pero la realidad era distinta y como explica el iluminado Tiberio al personaje de Balian, "Yo creía que estábamos luchando por la Cruz, pero en realidad estamos luchando por la riqueza y por las tierras."

Personajes de impacto como el rey leproso Balduino IV, que cubre su rostro con una mascarilla de plata y la bella Sybila, son dos de los muchos alicientes de esta entretenida película, protagonizada por el actor Orlando Bloom.

De la serie "Películas para leer" de Rai Ferrer.