Martes, 19 de septiembre de 2017|

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El CSO La Carbo desalojado

En Barcelona La Otra Carboneria "Centre Social Okupat" ha sido desalojado, además han resultado detenidas dos personas.

El barri de Sant Antoni vol espais alliberats
Avui 19 febrer a las 20’30h concentració a la plaça Universitat
Cap desallojament sense resposta


Arte y Anarquía uno de los últimos actos promovido por "LA CARBO" dentro de ese espacio libre... que es la...

Galeria de Arte Fugaz
Espacio Libre… Artístico… Temporal… Efímero… Puntual… Nómada… En Contexto…

Un mes antes, ni un millón ni siquiera un año antes, tuvo lugar esta otra exposición:

1.000.051° CUMPLEAÑOS DEL ARTE

Por Robert Filliou, Dani Pucha & Humberto Hueco, Sarah M. & Julien Boucq, Marikarmen Free y los Bio-lentos.

17 de Enero de 2014, CSO La Carbonería, Barcelona

El 17 de enero de 1973 (día de su cumpleaños), el artista Robert Filliou organizaba festividades para celebrar el cumpleaños del arte por lo cual pedía “vacaciones escolares internacionales, vacaciones para los trabajadores del mundo entero y festividades espontaneas por todo el planeta”. Este día, la ciudad francesa de Aix-la-Chapelle se fue de fiesta: música, baile, fuegos artificiales, desfiles, etc. Los ciudadanos tomaron vacaciones, las fabricas, oficinas y escuelas cerraron. El museo quitó sus cuadros de las paredes: “no arte en las paredes” reivindicó Filliou. Él, “genio sin talento”, miembro del movimiento Fluxus, es conocido entre otros por sus principios de “Creación Permanente” y de “Economía Poética”, donde arte es vida y lo “bien hecho” es igual al “mal hecho” y al “no hecho” porque “el arte es aquello que hace que la vida sea más interesante que el arte”.

La idea de la celebración del cumpleaños del arte vino del poema La Historia susurrada del arte que escribió el artista diez años antes. A través de la escritura, Filliou propone una alternativa poética a la Historia “oficial” como acto de resistencia cultural. Esta invitación no es otra que crear una oportunidad de reflexionar sobre los mecanismos burocráticos, religiosos y políticos en las celebraciones históricas y la atribución de los días festivos, y preguntarse qué intereses hay detrás de aquellos que intentan dirigir el camino de nuestra memoria colectiva.


Cuando en 1965 junto a su socio George Brecht, fundan la galería La Cédille qui sourit (La cedilla que sonríe) en la localidad costera de Villefranche-sur-Mer –no lejos de la ciudad de Niza– se proponen desarrollar esta versión distendida de trabajo artístico. Por lo mismo, el taller suele pasar los días con sus puertas cerradas, a menos que por expresa petición de algún interesado se proponga alguna actividad. Una vez dentro, se puede intentar de todo, desde inventar objetos hasta escribir poemas postales para ser enviados a destinatarios lejanos. Contar chistes era otro de los departamentos. Al parecer, los artistas pasaban buena parte del tiempo reunidos en el café más cercano, junto a otros participantes, para conversar y hacer bromas. En opinión de Filliou, era allí donde surgían las mejores ideas. Precisamente, el arte concebido como una actitud lúdica que reactiva las posibilidades de encontrar nuevos sentidos que, en lugar de rendir pleitesía a una serie de objetos que duermen protegidos al amparo de una tradición arbitraria y jerárquica.