Viernes, 15 de diciembre de 2017|

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El Museo Picasso descubre la sensualidad de Van Dongen

"El Kropotkin del Bateu-Lavoir", le llamaba Picasso cuando entre 1906 y 1909 le tuvo como vecino de estudio. Entonces Van Dongen era un apasionado anarquista que empezaba a poder vivir de su pintura (en sus inicios se dedicó a la ilustración gráfica en diarios satíricos) en la que predominaban los temas de prostitutas, artistas de circo, paisajes y retratos, si bien su gran tema fueron las mujeres, muchas veces desnudas, que mostraba de manera provocativa. Entonces acababa de abandonar la técnica puntillista y se había lanzado de pleno al colorismo extremo del fauvismo y del expresionismo, dos movimientos en los que militó aunque no fue en ellos primera figura. Centran, de todas maneras, el grueso de la exposicion, organizada cronológicamente con especial énfasis en sus periodos vanguardistas.

Sus viajes por España y Marruecos en 1910 y 1911 abrieron una nueva etapa, pero no influyeron tanto como su contacto con la marquesa Luisa Casati, que le introdujo en la alta sociedad, a la que retrató ampliamente. Es la "epoca cóctel" (por las fiestas que organizaba en su estudio), en la que los colores se calmaron y las figuras se estilizaron para adaptarse a los gustos de sus clientes. Aún tenía éxito y cierta fama, pero la calidad de su obra decayó y la posteridad le pasó factura.

C. SERRA | EL PAIS