Domingo, 22 de octubre de 2017|

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Entrevista a Michel Onfray: "La indecencia de los multimillonarios"

Artículo traducido de la revista francesa " MARIANNE" : entrevista de Alexis Lacroix al filósofo y escritor MICHEL ONFRAY, actualmente profesor de la Universidad Popular de CAEN ( Calvados) , en la que ejerce un enorme liderazgo intelectual, tanto en sus clases como en sus publicaciones.


MARIANNE : ¿Las iniciativas filantrópicas de Warren Buffet, Bill Gates y otros multimilionarios americanos demuestran que se puede ser multimilionario y a la vez moral?

MICHEL ONFRAY: Soy lector de los moralistas franceses en general, y de La Rochefoucault en particular, y os puedo responder que éste prurito de bondad disimula mal un banal acto de egocentrismo: éste amor a si mismo, transformado en amor al prójimo, satisface el alma de aquel que no tiene más alma, porque la hiperriqueza tiene el don de destruir el alma de aquel que la fortuna ha arrebatado del mundo verdadero. ¿Qué le queda al rico cuando constata que aquello que realmente le falta no se puede comprar? ¿Arrojar por la borda un poco de su oro para aliviar su conciencia?

MARIANNE: ¿La reciente aparición de una "superclase" internacional de multimillonarios precipita la mundialización en la indecencia?

M.O.: La indecencia no ha esperado la llegada de la mundialización para hacer la ley: existe desde que el hombre es hombre. La indecencia está en la desigualdad que está en todas partes: la indecencia de la inteligencia sobre la idiotez, de la fuerza sobre la debilidad, de la riqueza sobre la pobreza, de la juventud sobre la vejez, de la salud sobre la enfermedad, de la cultura sobre la barbarie, de la vitalitad sobre la fatiga, de la belleza sobre la fealdad. Es cierto que existe la indecencia de un puñado de superricos en un mundo dónde triunfa la hiperpobreza de la mayoría, pero todavía es más indecente constatar que toda la clase política en el poder, cuando ella ha sido elegida para reducir ésta indecencia, renuncia a luchar contra ella y la acompaña, con el más puro estilo cínico.

MARIANNE: ¿Karl Marx, en su célebre "Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte", describiendo el Segundo Imperio, opina que los caprichos de los poderosos forman el poso de una época, mucho más que "las clases dañinas"? ¿ese análisis, según usted, sigue vigente?

M.O.: Marx ha contribuido a desarrollar entre nosotros el pensamiento binario: los malvados ricos contra los buenos pobres, la vanguardia ilustrada del proletariado contra los malos campesinos pequeño- burgueses, el vicio burgués frente a la virtud proletaria, el verdadero socialismo científico (marxista, sin duda), frente al falso socialismo, que no es científico, y se encuentra , de hecho, arrinconado en el almacen de los accesorios del socialismo utópico (todo el socialismo francés, por ejemplo...) es eficaz, cómodo y militante, moviliza facilmente, es intelectualmente poco complicado, y facilita la renuncia a un pensamiento digno de éste nombre, en provecho de un " pensamiento" reactivo y siempre presto a resurgir: es suficiente agitar la muleta roja para que el toro militante vaya diréctamente allí a dónde se le quiere conducir... Encuentro una parábola de Mandeville, en la FABULA DE LAS ABEJAS, muy interesante como lectura para la izquierda... La derecha liberal enarbola, a menudo, éste texto para explicar que "los vicios privados hacen las virtudes públicas" y que se necesita acomodarse al mundo tal cual es, sin querer cambiarlo. Retengo de Mandeville su picología y su antropología, igual que con Maquiavelo: Marx hizo política con la ideología, él no deja de ser hegeliano, pero hacer política con la ideología es hacerla frecuentemente sin los hombres, antes de hacerla contra ellos. ¿Cómo hacer política con los hombres tal cual son?. Por mi parte, no quiero elegir entre "los caprichos de los poderosos" y los caprichos de aquellos que no desean los caprichos de los poderosos, porque prefieren los suyos... Los ricos no tienen el monopolio de los posos, por otra parte, los pobres tampoco...

MARIANNE: ¿Los mutimilionarios son "felices" o, por el contrario, entregados a un frenesí insatisfecho de poder?

M.O.: Si el dinero hiciese la felicidad, se sabría, y no habría tanto neurótico entre los ricos,que ignoran que el problema del tener es menor que el de ser. Hay una verdadera maldición de la hiperriqueza: les condena a vivir rodeados de parásitos, picaplatos, hipócritas, aduladores y cortesanos... Nietzsche afirmaba que " lo que se compra es de poco valor", y tenía razón... Pero no voy a tener lástima de los ricos que tienen la posibilidad inmediata de hacerse pobres, si lo desean , lo que no es el caso de los pobres, que no pueden elegir. Entonces, si el rico permanece rico, no es para tenerle lástima. Mirad como el filósofo Ludwig Wittgenstein dilapidó su herencia, que era grande, para conseguir su verdadera libertad, que es no ser esclavo del dinero que se tiene, ni del que no se tiene. Diógenes mostraba en público su odio y su rechazo al dinero, y de ésta forma se hacía patente la importancia que él le daba. Esta actitud me interesa menos que la sabiduría de Aristipo , que no necesitaba de ésta publicidad, ya que él se sentía libre de tener o de no tener, porque sabía dónde se encuentran las verdaderas riquezas. Todos éstos problemas esenciales han sido planteados y resueltos desde la antigüedad greco-romana. Sólo la ecología es un problema típicamente contemporáneo. La respuesta se encuentra en una filosofía de la naturaleza que se echa en falta después del fin del mundo rural, de la desaparición del campesino virgiliano, la industrialización, el urbanismo y la lectura cultural de la naturaleza.

MARIANNE: ¿Son creibles, los principales dirigentes políticos de Europa y de los Estados Unidos, cuando juran con la mano en el pecho que desean sancionar a los "golfos" de las finanzas?

M.O.: El estado emblemático del estado golfo, que no conoce más que su interes en todas partes dónde actua en el mundo, cuando se propone moralizar los mercados financieros, no obedece a una súbita pasión por la virtud, porque el vicio continúa aquí bajo otra forma: se trata de hacer lo necesario para que el sistema financiero americano, luego mundial, no se derrumbe. Desde entonces, so capa de moral, sólo creible para los inocentes, lo único que se hace es un tratamiento para devolver salud y vigor a los golfos.

MARIANNE: ¿Entonces, según usted, los responsables políticos serían los secuestrados de los multimilionarios?

M.O.: Un jefe de estado postmoderno se encuentra allí dónde se encuentra, solamente porque ha prescindido de la moral y se comporta como un depredador sin fe ni ley. Instrumentaliza la moral para las campañas electorales, los discursos, mitines, los mass media y la televisión, para construirse una buena imagen. La moral es para él una máscara que disimula su rostro de animal de presa. El no manda nada, o a lo sumo en cuestiones marginales: distribuye sonajeros, algún puesto de trabajo, cintas, condecoraciones,inaugura una estación, un aeropuerto, se traga cada día el presupuesto de 100 Luis XIV para sus gastos de representación, goza de las prerogativas del macho dominante sobre una corte más o menos abundante. Pero las verdaderas decisiones se toman en otra parte: dónde el dinero se reproduce como un tumor. El jefe del estado es el ministro servil del presidente del Banco Central. Dispone,solamente, de medios para asegurar su vacuidad publicitaria.

MARIANNE: ¿Qué alternativa propone a ese capitalismo desbocado, a éste fenómeno del rey dinero?

M-O.: Como discípulo de La Boétie, pienso que muy a menudo nuestra esclavitud es voluntaria: nos bastaría con no querer aquello que execramos para que deje de existir. El amigo de Montaigne escribía: "Decidid no servir , y sereis libres". Como muchos, no creo en la política macrológica con grandes vísperas revolucionarias y amaneceres de resaca. Los pensadores críticos de los años 70, Foucault, Deleuze, y sobre todo Guattari anunciaron el advenimiento de micropolíticas que son focos de microresistencia. Estas pueden organizarse en redes, gracias a los circuitos de información que cortocircuitan la habitual red esclerosada de la gran prensa. La política no es asunto de partidos, sino de ciudadanos y consumidores capaces de inventar fórmulas alternativas de la producción y distribución capitalista. Proudhon señaló la vía, proponiendo la cooperación, la mutualización, la federación, la banca (verdaderamente popular), la reflexión sobre los derechos de autor, la finalidad del arte, etc... Creo en la potencialidad de un anarcosindicalismo, desembarazado del catecismo decimonónico. Existe, más allá del Atlántico, lo que se ha dado en llamar un post anarquismo, en el que me reconozco...