Lunes, 18 de junio de 2018|

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Frank Mintz. De la moda del Thriller al concepto de “sociedad del riesgo”; apuntes sobre lo nuclear y su justificación capitalista y en buena parte socialista

Algunos científicos, honrados y de buena fe, como el premio Nobel 1992 Georges Charpak, que era un fogoso militante antifascista y a favor del pacifismo, como dos anarquistas (uno en la universidad de Sevilla y otro en la de Nancy), son partidarios del nuclear porque, desde el enfoque científico que tienen, es una fuente de energía casi eterna y, como investigadores, suponen que la ciencia va a superar los frenos actuales.

[…] estas centrales termonucleares utilizan un combustible, uranio o plutonio, del mismo modo que las centrales térmicas utilizan el carbón. Este combustible no se consume completamente en la reacción atómica, sino que subsiste en forma de pequeños residuos radiactivos. El problema grave de estos residuos es que no puede hacerse nada para disminuir su radiactividad. La única solución es esperar que desaparezcan con el tiempo por desintegración (según los materiales, el periodo de tiempo necesario para su desintegración natural puede durar entre 500 y 1.000 años.

Por lo tanto, hay que almacenar estos detritus en un lugar “seguro”. Por eso son almacenados bajo espesas construcciones de cemento y amontonados sobre terrenos, en cavernas o sumergidos para siempre en el fondo de los océanos, esperando que todo transcurra normalmente. El inconveniente de este método reside en que hay muchas probabilidades que el cemento empleado se disgregue muy pronto en el agua del mar (en algunos decenios de años); cuando los productos que contienen los armazones de cemento son peligrosos durante centenares de años. Por lo tanto el sistema tiene muchos puntos débiles y ofrece poca seguridad (1).

La carreta del progreso está puesta ante los bueyes: el espejismo del nuclear y sus logros en el ámbito militar para EE UU y la URSS [Rusia mantiene la misma opción] hicieron que los gobernantes, inversionistas, científicos (2) corruptos o ilusos (tontos útiles de los demás) están generalizando el uso de una sustancia incontrolable para siglos y decenas de siglos.

No son aprendices de brujos: son canallas y cloacas humanas que obran como sus congéneres de la época de la trata de esclavos, de las jornadas de más de diez horas (que ya son la norma en muchos continentes) y del trabajo infantil (muy actual en Argentina hoy por hoy, sin hablar del resto de América Latina y otros continentes), sin olvidar la jauría demencial de científicos, médicos y militares unidos en el uso de la tortura y drogas para arrancar supuestas informaciones, cámaras de gas para liquidar etnias e ideologías desafectas, bombas de napalm para lo mismo.

La tragedia que está sucediendo en la central nuclear de Fukushima es la mejor justificación de la deshumanización inherente al uso del nuclear: empecinamiento de los directivos de Tepco –empresa privada o sea la superioridad del la eficacia, inteligencia y éxito sobre la desidia secular del público (3) para ocultar los datos que demuestran su ineptitud, para continuar tratando a sus empleados como infrahumanos. La paradoja es que el primer ministro japonés reacciona como un ciudadano de a pie (4), cuando es tan cómplice como la gente de Tepco. ¡Pero hasta los tontos útiles pueden decir la verdad!

Un festival y florilegio de sofismas y mentiras selectas viene a ser la tapadera de los seguidores del nuclear. He aquí algunas falsedades y cómo desbaratarlas (recordando la primera cita sobre la imposibilidad –en la actualidad-de eliminación de los desechos).

- Habría menos probabilidades de que caiga una maceta en la cabeza de una persona en una calle que un accidente en una central nuclear, citado en la revista Triunfo, Madrid, en los 1980, tras la catástrofe de Three Long Islands en 1979.

La única diferencia, es que no suele haber evacuación de 50.000 personas y más cuando cae una maceta, ni tampoco queda contaminación para decenios de años, si hay suerte, o decenios de siglos. La mentira está en el uso demente de las estadísticas.

- Un accidente de un avión no significa prohibir el transporte aéreo. Un accidente en una central nuclear no significa cuestionar la energía nuclear, según un especialista de una agencia de explotación de energía nuclear en la radio “France culture” de Francia en marzo de 2011.

La mentira es la absurda comparación puesto que el problema de la contaminación está silenciado.

- Fuera de Fukushima en Japón, en el extranjero la seguridad es excelente y en especial en Francia.

En 1999, […] parón en urgencia del reactor de la central nuclear de Blaye […por la inundación de todos los sistemas de seguridad]. Durante el fuerte calor de agosto de 2003 […] la central de Golfech tuvo un alza de la temperatura y se debió parar en urgencia. No había funcionado el revestimiento aislante de protección. Sólo en Francia, en la central nuclear de tercera generación de Civaux (3.2 GWe), se registraron de 150 incidentes (conocidos) desde la puesta en servicio en 1998, o sea un promedio de 21 incidentes al año (5).

La mentira estriba en la censura de las informaciones sobre los desperfectos.

- La sociedad del riesgo es uno de los argumentos baladíes que les queda a los apasionados del nuclear (6). Rafael Grossi, director General Adjunto de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). [Argentino, entrevistado en Clarín, 29.03.11] Toda actividad industrial genera riesgos. La cuestión es qué se hace al respecto. La industria nuclear es una realidad en el mundo, independientemente de la posición filosófica que se tenga al respecto. […] La energía nuclear es estable, otorga un nivel de previsibilidad importantísimo. No depende ni del viento, ni del sol, ni de las nubes, sólo de que la planta funcione bien. Segundo, es limpia, de las más limpias que existen. […] Lo que sucede es que cuando uno tiene una posición ideológica o filosófica determinada, siempre lo va a ver de otra manera, y va a ver en un accidente la confirmación de sus temores, de sus prejuicios.

La mentira se coloca en un nivel superior: el ser humano debe cerciorarse del riesgo y el nuclear es un hecho real, quienes lo critiquen parten de categorías filosóficas.

Tampoco este supuesto científico imparcial presenta el problema de los desechos que es incapaz de eliminar. Y más perverso que sus cómplices, toma la realidad como guía.

Sigamos el mismo procedimiento mental: la violación de los niños, de las mujeres son una realidad en el mundo, independientemente de la posición filosófica que se tenga al respecto; el genocidio de los pobres en Argentina, en muchos países de América latina y África son una realidad en el mundo, independientemente de la posición filosófica que se tenga al respecto. También las cámaras de gas y los campos de concentración siberianos, la base de Guantánamo hoy por hoy (por muchos Obama que supuestamente están actuando) son una realidad en el mundo, independientemente de la posición filosófica que se tenga al respecto.

La realidad del basural y del barrizal material y moral no son las que incluimos en nuestra vida, sino las que cualquier gobernante, cualquier sociedad intenta combatir y destruir o aparenta que lo hace. Si Rafael Grossi, director General Adjunto de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), no lo entiende así no nos importa.

El concepto de sociedad del riesgo parece trasnochado, sin desmérito para los pensadores que lo acuñaron, ¿acaso no lo vivían nuestros ancestros de cara a los dinosaurios? ¿No era el día a día de nuestros antepasados con sus hijos bajo el fascismo, el franquismo y el socialismo real “No digas nada de lo que pasa en casa, ojo con los confidentes”?

La gran diferencia es que ahora nos van formateando a TODOS para que aceptemos los cataclismos como parte de la “normalidad”. Antes, el accidente era un castigo de dios por los pecados de quienes lo sufrían; luego fue, y sigue siendo, el justo pago impuesto por la justicia a los “enemigos del pueblo” contra el Partido de los Trabajadores, o a los homosexuales, los anarquistas activistas (7), los sindicalistas opuestos a las cúpulas y otros disolventes que cuestionan las leyes del Gobierno y de los representantes elegidos “democráticamente” en países capitalistas.

En la actualidad, hasta los reyes consideran los atentados como un “riesgo del oficio” le escribía Kropotkin a Lenin y sus correligionarios (8). Esta reflexión ya no se ajusta más a la realidad. Vivir supone pagarle un interés al capitalismo, un “riesgo del oficio” de malvivir o sobrevivir, aunque sea con las pústulas de su contaminación, sobre todo la nuclear. Y Ülrich Beck, autor de del concepto de riesgo así lo encara: Esos potenciales de peligro se producen en forma industrial, se exteriorizan en forma económica, se individualizan jurídicamente, se legitiman técnicamente y se minimizan políticamente. En otras palabras: el sistema de reglamentación para el control “racional” es a los potenciales de autodestrucción puestos en funcionamiento lo que un freno de bicicleta a un avión intercontinental. […] se ignora, sin embargo, en una forma totalmente ingenua, la dinámica política inherente al potencial de autodestrucción minimizado del victorioso capitalismo industrial. (Clarín, 27.03.11).

Frank, 31.03.11


1 La Contaminación, París, La Hormiga, noviembre 1974, p. 18 (con retoques de estilo).

2 […] una sociedad que obedeciera a una legislación procedente de una academia científica […] en nombre de una ciencia que veneraría sin comprenderla, tal sociedad sería una sociedad no de hombres, sino de embrutecidos […] El mayor genio científico, en cuanto sea académico, un sabio oficial, patentado, se apaga inevitablemente y se duerme. Bakunin crítica y Acción, p. 65.

3 Falacia que machacan los gobernantes capitalistas como lo hicieron sus colegas marxistas leninistas en el poder para realzar el nuclear pacífico. Añadían éstos la finura de subrayar con el paredón las ventajas del socialismo real (y sigue hoy en Corea del Norte y China). ¿Acaso no pasa lo mismo con la guerra en Libia y la de Costa de Marfil (el cacao atrae menos que el petróleo) y las precedentes de Irak y Afganistán, etc.,?

4 La situación es altamente imprevisible, trabajamos para evitar que empeore, debemos estar extremadamente vigilantes (palabras del primer ministro japonés, Naoto Kan el 25.03.11, en kaosenlared, 26.03.11).

5. Pour ou contre l’énergie nucléaire? Réponses aux arguments des pronucléaires (http://www.astrosurf.com/luxorion/n...).

6 Curiosamente –para tener más energía eléctrica-no piden centrales al lado de las capitales nacionales, de los lugares vacacionales de lujo (Las Vegas, Cancún, etc.). ¡Qué pena y qué bien encajaría con el goce del riesgo!

7 Los anarquistas contempladores de ombligos y a favor del gobierno son individuos respetables.

8 Kropotkin, Carta a Lenin, diciembre de 1920, en La moral anarquista -y otros textos, p. 107 (http://www.fondation-besnard.org/ar...). 3