Domingo, 23 de abril de 2017|

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Grecia 2009: la rabia no puede ser recluida

Las cosas volvieron a calentarse en Grecia el mes pasado. En realidad, nunca estuvieron demasiado frías desde que el 6 de diciembre de 2008 cayera asesinado por la policía griega el joven anarquista de 16 años Alexis Grigoropoulos, hecho que provocó una respuesta espontánea que pronto tomó tintes de auténtica revuelta, sucediéndose las manifestaciones, las acciones directas y los disturbios por todo el país, protesta que pronto fue encontrando eco por toda Europa.

Un año después del asesinato de Alexis, el 6 de diciembre pasado, 15.000 manifestantes volvían a tomar las calles de Atenas. Esto ocurría a pesar de todos los pesares: las amenazas, las demostraciones de fuerza del Estado, las detenciones preventivas… Pero la rabia no se puede contener, y la respuesta fue masiva desde sindicatos, organizaciones, colectivos, grupos e individualidades. La sociedad griega demostraba así su voluntad de no permitir el entierro de la memoria de los hechos que sucedían un año antes.

El Estado demostró tener este asunto totalmente claro: para ellos, la fecha era de “alta peligrosidad”. Así, al amanecer del 6 de diciembre ya se habían realizado la friolera de 543 detenciones “preventivas”. Escasos minutos después del inicio de la manifestación (a la una de la tarde), la policía empezaba con dureza sus intentos de sofocarla, comenzando las detenciones sin que mediase ninguna provocación previa. Las mínimas excusas del asalto de unos jóvenes al tejado de la Universidad para subir la bandera anarquista en lugar de la griega, algunas naranjas arrojadas contra la policía y una pedrada contra un banco, sirvieron al poder para propinar a los manifestantes un derroche de gases lacrimógenos, cargas salvajes de policías en moto contra la multitud (que dejaron varias personas heridas, entre ellas una mujer de 55 años y una niña de 14), y todo un rosario de ejemplos de brutalidad policial, nunca vistos antes todos juntos desde la dictadura de los coroneles.

No obstante, pese a haber sido cortada en cuatro partes por las cargas, la manifestación continuó durante horas sin que disminuyera un ápice la presión policial, terminando a las nueve y diez (la hora a la que fue asesinado Alexis) con un minuto de silencio ante el rincón donde cayó abatido el joven anarquista.

Al día siguiente, con ya 700 detenidos, los jóvenes volvieron a desafiar al poder: 8.000 estudiantes coparon una vez más las calles de la capital griega, y otros miles salieron en ciudades por toda Grecia: Salónica, Pireus, Gianena, Volos, Rodos, Jante, Lefkada, Korintos, Xanthi, Serres, Larissa, Argos, Naulpio, Patras, Mytilini, Retimno, Heraklion, Xania, Lamia, Veria… Entre gases tóxicos y enfrentamientos con la policía, luchando contra el Poder al mismo tiempo que contra su propio miedo, dando ejemplo al resto del mundo.

Y ahora, tras estas movilizaciones, cabe hacer una serie de preguntas al gobierno griego, que extraigo de un comunicado que se publicaba el pasado 9 de diciembre en la web de Europa Zapatista

- Cuando en tres días haces 845 detenciones preventivas y mandas al juez a 177 detenidos… ¿De qué se trata? ¿De democracia?
- Cuando echas en las calles de Atenas a un ejército de 12.000 policías armados hasta los dientes… ¿De qué se trata?
- Cuando dices públicamente que “si es necesario vamos a detener a más de 2.000 personas antes de que hagan nada para que no hagan nada”… ¿De qué tipo de democracia se trata?
- Cuando entras a centros sociales autogestionados, nombrándolos como “antros”, y criminalizas a todo un espacio ideológico… ¿Cómo se llama precisamente ese tipo de “democracia”?

Pues se trata, ni más ni menos, del mismo tipo de “democracia” que detiene, el pasado 17 de diciembre, a 20 personas en Madrid cuando volvían de una fiesta de apoyo a los detenidos en Grecia que había tenido lugar en la Facultad de Ciencias Políticas, Sociología, Trabajo Social y Antropología de la UCM, en el campus de Somosaguas, por llevar pegatinas alusivas a la represión policial contra VdeVivienda y otras en las que se pide la libertad de los presos políticos y sociales del mundo, lo que, según la Brigada Policial de Intervención les hacía “sospechosos de pertenecer a grupos antisistema”.

Ya está bien de aguantar recortes en la libertad. Hagamos algo, y hagámoslo ya. Los compañeros de Grecia nos están mostrando el camino…

ROBERTO BLANCO
Aurora Nº 1. Febrero de 2010