Lunes, 20 de noviembre de 2017|

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La hija del general golpista y La poesía de Al sur del norte. Nuevas ediciones de Queimada

Queimada Ediciones no invita a leer un libro que narra la hija de un general golpista y la vida de doble moral en la España nacional-catolica.

LA HIJA DEL GENERAL BEIGBEDER La historia de Mª Teresa Beigbeder es la historia de una mujer inadaptada, obligada a mantener la sumisión a su madre, de familia adinerada, carácter fuerte y ultracatólica, mientras conoce solo por la prensa y por terceros la vida de su padre, militar de éxito, Jefe del Protectorado español de Marruecos, hombre de mundo ocupado en destinos internacionales, con amante reconocida y que había abandonado a su madre al poco tiempo de casarse. Llegó a ser Ministro de Asuntos Exteriores con Franco, pero fue desplazado por sus tendencias anglófilas arrollado por el poder de Serrano Suñer, el "cuñadísimo". Su hija, a la que vio en pocas ocasiones, permaneció en el Madrid republicano durante toda la guerra civil, trabajando para la Cruz Roja, en una situación de am- biguedad, durante y después del conflicto, por su poco aprecio a los extremismos de unos y de otros. Terminada la guerra, fue de las primeras mujeres en trabajar en el área diplomática mientras su vida personal la llevaba por caminos poco convencionales para la época. La novela nos cuenta sus vivencias durante todos esos años y aporta una visión poco habitual tanto de la guerra civil como de la posguerra, en una persona que, a pesar de pertenecer al bando vencedor, por su padre y la familia materna, participó en la vida madrileña que resistió los ataques de los golpistas y nunca se sintió satisfecha en esos círculos ultraconservadores.

"... la posguerra fue peor que la guerra porque mientras esta duró las gentes mantuvieron un entusiasmo que después trocaron por desesperación. Impresionaban las ropas de luto, los pañuelos negros cubriendo la cabeza, pero lo que más me conmovía a mí eran las caras de miedo de las gentes, los rostros de angustia, las expresiones de espanto de los niños mirándose en los ojos mortecinos de sus madres o el semblante de los niños solitarios que atemorizados pedían limosna a los viandantes. Madrid había sido una ciudad heroica que había plantado cara a los espadones y ahora era una ciudad acobardada, resignada al vasallaje de los caudillos dominantes."

La poesía de Manuel Lacarta es quizas lo mejor de los poetas actuales. Os invitamos a la lectura de esta entrega. REDUCTO Y AL SUR DEL NORTE No es difícil entender Reducto. Hace cuarenta años que se publicó por primera vez, y es libro que no envejece; treinta y cinco, Al sur del norte. Uno y otro nos traían ya un autor ageneracional y que va por libre, sin marcar paso en el desfile; tampoco hoy. En Reducto y en Al sur del norte hay literatura, indudablemente de la mejor; pero, además, al término de su lectura, se nos hace palpable una ineludible necesidad, sin duda muy concreta: hay que abrir ventanas y respirar, respirar, profundamente respirar. Reducto mira tanto hacia afuera como a las vísceras, el interior. Es "lugar" idóneo para estar ahí, encontrarse, buscar refugio; pero también, punto de lanza, flecha, dardo certero, disparo: ¡pum pum!, de revólver. No cabe sólo resistir. Todo cuanto tiene de cómodo, de apartado, dejarse ir, abandono; lo posee también de rabia, de acusación, no poder ser, aunque debiera. Junto con él, los poemas de Al sur del norte son más letanía, salmo, canción, versículo a lo Walt Whitman, Neruda, León Felipe; pero,¡ojo!, en Al sur del norte tampoco cabe la inocencia: "Aquí ya no quedan gorriones pues nacieron alambradas altas y girasoles de espino se nos fueron muriendo muy calladamente las acacias