Viernes, 15 de diciembre de 2017|

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La primera mujer en ganar el Premio Nobel de Economía, lo hace validando principios anarquistas

  

Elinor Ostrom, en su obra que refuta la "Tragedia de los Comunes" ha desafiado la opinión convencional de que la propiedad común es siempre gestionada de una forma pobre y que debería ser regulada por una autoridad central o sino privatizada.

Su obra ofrece munición para aquellos de nosotros que NO creemos que una sociedad libre requiera que toda la propiedad sea privatizada, ya que ella ha hecho muchas investigaciones empíricas sobre, por ejemplo, la gestión de los bosques. Su obra también tiene aplicaciones más amplias sobre la solución de problemas de todo tipo de "bienes comunes" que parecen paralizar el pensamiento libertario.

Recomiendo encarecidamente que la gente lea su libro de 1990, Governing The Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action, pero me gustaría en este post resumir por encima los principios que ella identificó en los intentos con éxito de tratar el problema de la "Tragedia de los Comunes" apuntados en el artículo clásico de Garrett Hardin. La aplicación de estos principios a todo tipo de políticas públicas nos podría llevar toda la vida (que, por supuesto, es una de las razones por las que no lo podría hacer una sociedad planificada centralmente).

En sus estudios lo que distingue los intentos de gestión de los comunes con éxito de los fracasos, es:

1. Claridad en los límites y las normas. Como gente legal que somos, los anarquistas tenemos mucha apreciación de la minimización de los conflictos innecesarios. Cuando la gente sabe lo que es y lo que no es aceptable en el comportamiento de los demás, es más fácil para nosotros adaptar nuestras acciones de acuerdo con estas expectativas. Por supuesto, los idiotas que sueltan tonterías del tipo, "la ignorancia de la ley no es excusa para incumplirla", actúan inevitablemente como fiscales del gobierno: el resto entendemos que la ley común da su mayor servicio para clarificar las expectativas de que la gente puede interactuar de forma cooperativa y pacífica.

2. Información local y aceptación de estas normas. Friedrich Hayek, co-ganador del primer Premio Nobel de Economía, estaría orgulloso. A más cerca que alguien esté de una situación, más cosas conocerá que otros no saben. La planificación central, incluso cuando la llevan a cabo ángeles, no produce buenas normas por problemas de información. El hecho de que los ángeles NO estén a cargo es, por supuesto, otro problema. Ostrom está bien informada sobre la teoría de la "elección pública" y sabe que los reguladores del gobierno son humanos con su propia información Y problemas de incentivos.

3. Implicación activa de aquellos que probablemente utilizarán los comunes en la vigilancia de su uso. A aquellos que les interesa más, necesitan, o bien implicarse directamente, o bien delegar la vigilancia en quienes confían. Una vez más, la planificación central, especialmente respecto a los funcionarios del gobierno que rinden cuentas, si es que lo hacen, a una variedad de personas mucho más amplia que a los meros interesados en los comunes y que están metidos en una variedad de actividades que supera la simple gestión de los comunes, no pueden vigilarlos eficazmente y rendir cuentas. Si la gente que más necesita los comunes no puede despedir a quien los protege, la tragedia es inevitable.

4. Métodos de resolución de conflictos. Es básica para la teoría anarquista la idea de que las partes en conflicto acepten la mediación o arbitrio de una tercera parte en aquel conflicto. Una de las injusticias de los gobiernos es que cualquier disputa entre un gobierno y personas privadas sea adjudicada por el gobierno mismo. La evolución de la ley común fue mucho más allá de una elección ad hoc de un árbitro a acuerdos que permiten saber a las partes por adelantado cómo se resolverán los desacuerdos. Los conflictos son inevitables: la resolución de conflictos es necesaria, y evoluciona.

5. Sanciones a los violadores. Naturalmente, aquellos que sean de fiar para los árbitros, o, peor, aquellos que se declaren "fuera de la ley" al rechazar cualquier arbitrio de una tercera persona pueden necesitar ser animados a cumplir sanciones proporcionadas. Los anarquistas en general enfatizan el valor del ostracismo y el boycot, como herramientas más eficaces contra los que son parte de la comunidad local, pero reconocen que a veces se necesitará la fuerza contra algunos violadores. Claramente, puede que se necesite restringir los saboteadores físicamente para proteger el bosque. Incluso, cuando la aceptación local y la vigilancia de las normas es fuerte, las violaciones son raras, normalmente accidentales, y resueltas típicamente si necesidad de la violencia.

Inevitablemente, este premio traerá la aparición de literatura más accesible sobre las ideas de Ostrom y sus implicaciones, animará a más académicos a investigar sobre las instituciones de gobierno voluntarias y cómo surgen éstas, y dará credibilidad al punto de vista "libertario de izquierda" que niega la necesidad de utilizar las formulaciones tradicionales de derechos de la propiedad para resolver todos los problemas (aunque no negaría que una mayor comprensión de los derechos de propiedad como conjunto de derechos más que como un dominio absoluto sobre un territorio es una forma de ver muchas de estas soluciones, ya que el apoyo comunista libertario a la "posesión" puede ser reformulado como una interpretación específica de la propiedad en vez de su rechazo).

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