Viernes, 26 de mayo de 2017|

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La semilla de VdeVivienda. Entrevista a Roberto Blanco

Entrevista realizada por Daniel Jiménez a Roberto Blanco autor del libro "¿Qué pasa? Que aún no tenemos casa" para Noticias Positivas.

Hace cinco años, miles de personas salieron a la calle de forma espontánea para reclamar el derecho a una vivienda digna. Muchas de ellas no tenían ninguna experiencia previa en el mundo del activismo, pero pensaban que debían manifestarse por lo que sentían que era una injusticia. Así acabó naciendo VdeVivienda, donde muchos ven un claro precedente del 15M.

La Fundación Aurora Intermitente es la editora de un libro que cuenta la interesante historia de este movimiento. Su sugerente título es “¿Qué pasa? Que aún no tenemos casa”. Ha sido escrito por el periodista Roberto Blanco, e ilustrado con las imágenes del fotógrafo Álvaro Minguito, en el marco del proyecto periodístico Alacalle. El propio Blanco nos cuenta las razones que le llevaron a publicarlo en la siguiente entrevista.

Noticias Positivas: Este libro es el primero del proyecto Alacalle. ¿Por qué elegisteis a VdeVivienda?

Roberto Blanco: Después de haber trabajado unos cuantos años en el marco de la contrainformación, mi compañero Álvaro Minguito -un estupendo fotógrafo y autor de las fotografías que ilustran el libro- y yo teníamos otras inquietudes y queríamos hacer más cosas. El formato de la contrainformación –por lo menos en el ámbito en que nos movíamos: la cobertura de noticias de los movimientos sociales- no nos permitía desarrollar algunas de estas ideas, ya que te obliga a estar pegado siempre a la actualidad. Estábamos continuamente cubriendo protestas y movilizaciones, y cuando terminábamos con un determinado evento, enseguida venía el siguiente, lo que nos impedía centrarnos en un tema concreto y “sacarle todo el jugo”.

Álvaro y yo queríamos hacer algo más en profundidad, practicando otros géneros periodísticos como el reportaje. La idea, además, era intentar llegar a más gente que la “ya convencida” que milita en los movimientos sociales. Queríamos escribir reportajes y dirigirlos a nuevos públicos, moviéndolos en publicaciones más generalistas y de mayor difusión. Para ello, decidimos trabajar de modo freelance y, viendo las dificultades actuales para hacerlo, se nos ocurrió crear una “firma colectiva” que nos permitiera, a nosotros y a cualquiera interesado en hacer lo mismo, negociar desde una mejor posición la publicación de nuestros trabajos. Esta firma sería “Alacalle”, que recoge además nuestra visión de que no se puede hacer periodismo desde un despacho o navegando por internet como única fuente: si quieres plasmar la realidad, necesitas salir a la calle y empaparte de ella.

Una vez en marcha el proyecto, queríamos empezar a trabajar lo antes posible. En la búsqueda de temas para nuestro primer trabajo, pronto pensamos en VdeVivienda. La idea era buscar temas de una cierta trascendencia, que nos permitiesen ahondar, y VdeVivienda cumplía estas características. Es un movimiento social que tuvo bastante aceptación y reunió a mucha gente, gran parte de la cual no era militante con anterioridad, y se mantuvo además durante bastante tiempo en activo, influyendo en la agenda política y situando el problema de la vivienda en un lugar crucial para la ciudadanía. Además, conocíamos personalmente a gente del movimiento y tanto Álvaro como yo habíamos cubierto las movilizaciones desde el principio hasta el final, lo que nos facilitaba el trabajo.

N+: En el libro destacas las importantes conexiones de VdeVivienda con el movimiento 15M. ¿A qué te refieres?

RB: Éste es además un tema curioso, que ha ido evolucionando, debido a que el proceso de elaboración del libro ha sido muy largo. Empezamos con este asunto pensando en un reportaje, no en un libro, a finales del año 2009, cuando realizamos una entrevista a varios miembros del movimiento. En principio, cuando lo hicimos, VdeVivienda estaba parada, en stand by, y el panorama en los movimientos sociales no era muy alentador. Ante la situación cada vez peor de pérdida de derechos de la ciudadanía, parecía que ésta estaba dormida y sin capacidad de reacción. Hablabas con cualquiera y todo el mundo estaba de acuerdo en que la cosa iba cada vez peor, que tenía que estallar el descontento por algún lado, pero que no tenía pinta de ir a ocurrir a corto plazo.

Lo que iba a ser un reportaje “estilo dominical” fue alargándose, por lo que decidimos publicarlo como libro, y ese momento coincidió curiosamente con un cambio de panorama. Cuando Álvaro ya había elegido las fotos y yo estaba con las últimas correcciones, surgió de golpe el movimiento del 15M. Fue algo que nos sorprendió a todos –un mes antes nadie esperaba algo así-. Si lo comparamos con el de la Vivienda Digna, son movimientos de una naturaleza parecida, aunque el 15M ha resultado mucho más masivo: ambos movimientos surgen de repente, como canalización de un cabreo colectivo, y consiguen reunir a mucha gente. Buena parte de ella era la primera vez que salía a la calle a protestar.

VdeVivienda se centró principalmente en la vivienda y la precariedad. El movimiento 15M es más amplio, pero las reivindicaciones de ambos parten de un mínimo común múltiplo. Es decir, son cosas muy básicas, pero muy entendibles para cualquier persona. Reivindicaciones como vivienda digna, libertades, no a la corrupción, no a la privatización de lo público… Son cosas que todo el mundo puede entender y que cabrean al común de los mortales.

Por otro lado, un alto porcentaje de la gente que salió a la calle con VdeVivienda lo hizo también con el 15M. Aunque este último movimiento es mucho más masivo, pienso que tal vez, sin VdeVivienda, no habría habido 15M, o no habría sido de la misma manera. De algún modo, VdeVivienda, las movilizaciones contra la Guerra de Irak, todas las movilizaciones contra la destrucción de lo público… aunque no consigan su objetivo de forma inmediata, tienen efecto acumulativo: son protestas que quedan en el subconsciente colectivo de la ciudadanía, “ejemplos” que recuerdan al ciudadano medio que se puede salir a la calle a protestar, que ayudan a romper la dinámica impuesta desde el poder de “meter una papeleta en una urna cada cuatro años como única forma de participación política”.

N+: Las propias acciones contra los desalojos de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, o las ocupaciones de esta misma semana en Madrid y Barcelona parecen evidenciar la existencia de una conexión entre ambos movimientos.

RB: A ver, no es que haya una “conexión entre movimientos”: se trata de movimientos distintos en momentos distintos. Recordemos además que no estamos hablando de organizaciones que se transfieran una “herencia ideológica”, sino de movimientos ciudadanos horizontales. La “conexión”, por lo tanto, la dan las personas que participan en ellos: buena parte de la gente que en algún momento participó en las movilizaciones por una vivienda digna, participa o ha participado en el 15M. Y, como son movimientos horizontales, sus reivindicaciones surgen de las personas que participan en ellos. Como es lógico, la gente que reivindicaba hace cinco años el derecho a una vivienda digna, sigue reivindicándolo. Ésa es la conexión: la vivienda digna sigue siendo una reivindicación de la ciudadanía, pues aún no se ha conseguido.

Por otra parte, yo no soy dado a “compartimentar” las luchas. Pongamos como ejemplo una persona que participase en su momento en VdeVivienda, y al mismo tiempo estuviese en una asociación por la memoria histórica, en un colectivo antimilitarista, en un movimiento barrial… Después ha encontrado un trabajo y se ha organizado con sus compañeros para defenderse de los ataques del patrón. Por último ahora participa también en el 15M… Se podría decir que esa persona está presente en muchas luchas, pero para mí son la misma: son distintas formas de la gran lucha por una sociedad más justa y más solidaria. Es muy lógico que una persona que participase en VdeVivienda participe ahora en el 15M, pues está en su deseo de mejorar la sociedad en la que vive. Y por lo tanto, es lógico que vuelvan a aparecer las reivindicaciones que se intentaban conseguir con VdeVivienda, por el mismo motivo.

Por otra parte, el “recuerdo colectivo” de las movilizaciones de VdeVivienda y la participación de militantes de aquel movimiento en el 15M, que pueden llevar ideas de entonces a las actuales asambleas, ha traído también conexiones más concretas. El ejemplo más claro de esto es el Alquiler Social Universal, la última campaña de VdeVivienda, que no se consiguió en aquel momento. La idea de dar un uso social al parque de viviendas vacías ha vuelto a surgir con fuerza en la actualidad, sin ir más lejos en las ocupaciones de esta semana, y es previsible que siga apareciendo, pues es un problema sangrante que sigue estando ahí.

N+: Un aspecto muy importante de VdeVivienda, que contribuyó al “recuerdo colectivo” que comentas, era su creatividad. Se trataba de un movimiento que lanzaba mensajes muy imaginativos y que solía protagonizar acciones muy atractivas que buscaban llamar la atención de los medios de comunicación y de la ciudadanía.

RB: Este aspecto lo destaco varias veces en el libro. Para mí era un placer cubrir las movilizaciones de VdeVivienda como periodista porque siempre eran interesantes. Cuando te dedicas a cubrir manifestaciones y acciones de continuo, acabas teniendo la sensación de que no dejas de escribir el mismo artículo: tantos manifestantes se han concentrado en tal sitio para pedir tal cosa… Acaba repitiéndose continuamente el mismo formato. En cambio, con VdeVivienda no era así, ya que siempre traían algo nuevo. Ésta era, a mi juicio, una de las razones de su éxito y de su importante presencia mediática. Siempre estaban reinventando la forma de protestar. Eso era muy llamativo, y a los periodistas les permitía “vender” mejor la noticia en su redacción, de cara a su publicación. Esto no sólo funcionaba con los periodistas: la gente también se animaba a acudir a las convocatorias con la curiosidad de descubrir “qué ocurrirá esta vez”, pues siempre había algo nuevo, llamativo y probablemente divertido. Esto se reveló crucial a la hora de atraer a gente nueva, que descubría que, además de “soltar su rabia”, también se lo pasaba bien protestando.

N+: Este libro sale a la venta justo poco después de que se haya iniciado el juicio a nueve personas detenidas en la segunda sentada. ¿De qué se les acusaba?

RB: Pues se pedía para ellos entre cinco y seis años de cárcel, imputándoles delitos como atentado a la autoridad y desórdenes públicos, todo ello basado exclusivamente en los testimonios policiales, ya que no hay más pruebas que les incriminen. En realidad, estas personas lo único que hacían eran protestar de forma pacífica, pero han sido sometidas porque sí a un calvario durante cinco años. Aunque todavía no ha salido la sentencia del juicio, la gente era optimista tras la vista y se espera que salgan absueltos. Si hay justicia, así debería ser, aunque de todas formas ya les han fastidiado cinco años de sus vidas, algo ya irreparable.

Ésta ha sido la auténtica tragedia de VdeVivienda. Me refiero a una tragedia a nivel personal de las personas detenidas y de sus familias. Estas personas han tenido que estar cinco años pendientes del juicio, tiempo durante el que han tenido que fichar cada 15 días en comisaría, sometidos día tras día durante cinco años al miedo de qué va a ocurrir. Una situación muy complicada tratándose de chavales jóvenes, que tienen toda la vida por delante, vida que pueden hacértela muy difícil, simplemente por protestar.

N+: Al final de tu libro abandonas el papel de periodista y dejas una valoración personal sobre VdeVivienda y lo que significó para ti entrar en contacto con este movimiento.

RB: Sí, más gente me ha comentado lo curioso del giro, je, je… Bueno, a lo largo del libro me parecía importante mantener un tono totalmente periodístico. Se trata de contar unos hechos, o más bien presentar un relato de unos hechos (el relato de los propios participantes, ésa era la idea), de forma ordenada y contrastándolo con datos. Ahí mi opinión resulta irrelevante, pues no soy más que el que cuenta la historia, y no un participante en ella. Lo interesante es lo que cuentan los que participaron, no yo. Pero una vez terminado el relato, sí me parecía importante “mojarme”, pues tiene que ver con mi concepto de “objetividad”. Como todo el que cuenta una historia, tengo una opinión sobre lo que cuento, y me parece más honrado decirlo abiertamente (para que el lector lo tenga en cuenta a la hora de leer el texto) que esconderme detrás de una supuesta “objetividad” que en realidad no existe. Como decía Umberto Eco, la objetividad no existe, pero se puede ser objetivo. Y creo que ésta es la mejor forma de serlo…

Aparte de esto, también tengo que decir que ha sido un gustazo escribir este libro. He cubierto las movilizaciones por una vivienda digna en Madrid desde el principio hasta el final. Es una realidad muy cercana que he visto. Creo que en el libro esto se evidencia en el cariño con el que abordo el tema. Si bien es cierto que al final del libro hay una parte triste, que es cuando comienza la decadencia del movimiento hasta llegar a la situación de “stand by” actual, yo el balance que hago es muy positivo. VdeVivienda logró muchas cosas… Sirvió de “ejemplo” para la movilización, atrajo a mucha gente que no era militante y consiguió focalizar la atención de la sociedad en el problema de la vivienda, que es uno de los más graves de este país.

Sobre todo, pienso que VdeVivienda no es simplemente algo que añadir a la historia, para su estudio. Creo que es un movimiento que ha sumado su semilla al “acervo colectivo militante”, que una parte ha florecido dentro del 15M, y que seguirá floreciendo en movimientos y luchas del futuro.

Fuente : Noticias Positivas