Domingo, 20 de agosto de 2017|

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Los escándalos sexuales salpican hasta al hermano del Papa

Cuatro educadores del coro de la catedral de Ratisbona habrían abusado de niños durante el mandato de Georg Ratzinger.

La Iglesia católica sigue destapando día tras día nuevos episodios de abusos sexuales cometidos por sus miembros a niños. El último de ellos ha llegado a salpicar al mismísimo hermano biológico de Benedicto XVI, Georg Ratzinger, durante la época en la que dirigía el coro de la catedral de Ratisbona. El encargado de informar sobre estos nuevos escándalos en el seno de la Iglesia alemana ha sido el obispo de Ratisbona, Ludwig Müller, a través de una carta dirigida a los fieles en la que admite la existencia de algunos casos, los cuales se remontan a algunas décadas atrás, asegura que la diócesis llevará a cabo una investigación para esclarecer los hechos. Los abusos en el coro de Ratisbona, un conjunto de fama mundial, tuvieron lugar durante 15 años, desde 1958 hasta 1973, según fuentes eclesiásticas. Georg Ratzinger fue director del coro entre 1964 y 1993. Según monseñor Müller, cuatro educadores estarían involucrados por ahora. Entre ellos, el entonces director del internado que alojaba a los jóvenes coristas, que confesó los hechos y fue condenado a prisión en 1971, murió en 1984. Otro de los abusadores era un profesor de religión que fue relevado de sus funciones en 1958. El propio George Ratzinger, de 86 años, aseguró en declaraciones a la radio bávara ’Bayerischen Rundfunk’ que desconoce la existencia de "algún caso de abusos sexuales". Tibia reacción de la jerarquía, la diócesis de Ratisbona encargará una investigación sobre el caso y ha aclarado que al Obispado no le consta que actualmente ocurran hechos similares pero tampoco descartó que sigan en activo personas responsables de los abusos.

Desde el Vaticano se asegura que los últimos episodios de abusos destapados en Alemania se están tomando "muy en serio", por lo que Benedicto XVI afrontará este tema en la reunión que mantendrá el próximo 12 de marzo con el presidente de los obispos alemanes, monseñor Robert Zollitsch, además, en los próximos días, el Papa podría nombrar a un inspector (visitador apostólico) para que investigue los presuntos abusos cometidos en la abadía alemana de Ettal entre los años 60 y 80, la cual está situada en la diócesis de Munich y Freising, que precisamente estuvo gobernada por Joseph Ratzinger entre los años 1977 y 1982. Al Santo Padre se le acumula el trabajo para intentar lavar la imagen de la Iglesia, cada vez más salpicada por escándalos de abusos a menores y los relacionados con prostitución. Este jueves se destapaba también que uno de sus ayudantes y un miembro del coro de elite de la Basílica de San Pedro se han visto implicados en una red de prostitución gay.

Las noticias sobre abusos cometidos por religiosos en Alemania empezaron a multiplicarse a raíz de la publicación en el semanario ’Der Spiegel’ de un reportaje en el que se hablaba de los abusos cometidos en el prestigioso colegio jesuita Canisius de Berlín entre los años 70 y 80. A partir de entonces, empezaron a surgir noticias sobre otros escándalos en los que se han visto implicadas diversas órdenes religiosas en numerosas regiones del país. El más llamativo es el caso de la abadía de Ettal. Ettal entregó el miércoles voluntariamente a la Fiscalía la documentación recabada en relación con las supuestas prácticas pederastas de uno de sus miembros, un día después del registro del convento por orden judicial. La redada se produjo pocos días después de la dimisión el pasado viernes del prior de este convento, el padre Maurus Krass, por no haber informado de varios indicios de abusos sexuales registados entre 2002 y 2005. A esos habría que añadir los que se sospecha que se cometieron entre los años 60 y 80. Además de la redada en Ettal, se produjeron ese mismo día nuevos ceses de religiosos, esta vez en el convento benedictino de Wechselburg, en Sajonia, donde tres monjes fueron destituidos con efectos inmediatos.

Diversas organizaciones estiman que el número de víctimas podría situarse en los 300, aunque en su mayoría la persecución judicial de esos delitos se presenta compleja, ya que en Alemania los delitos de abusos sexuales prescriben a los diez años.

Diario Público (05/03/2010)