Viernes, 15 de diciembre de 2017|

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Ha muerto Marcelino Camacho, la cara amable del estalinismo

Cuando alguien muere se suele recordar sus bondades. En este caso como conocedor de parte de su vida e incluso con coincidencias como la de vivir en el mismo barrio (Carabanchel) y algunas temporadas en la misma cárcel, puedo afirmar que era un hombre bonachón con una cara siempre sonriente y amable. Del resto de bondades que leemos en la prensa o vemos por la televisión como ser el mejor líder del siglo XX o fundador de Comisiones Obreras tengo que disentir porque además no sería justo para todos los que lucharon contra el franquismo y la patronal (los presidentes de ésta han sido todos franquistas). Debemos recordar a otras figuras sindicalistas: Pestaña, Salvador Seguí o Largo Caballero como referentes en el siglo XX, mucho más importantes que Marcelino Camacho. Comisiones Obreras nace en los años 60 en asambleas espontaneas en los centros de trabajo, donde se defendía la asamblea como método de toma de decisiones (sin interferencias de partidos o del sindicalismo vertical fascista), se practicaba la democracia directa y los delegados no asumían responsabilidades más allá de la labor que se encomendaba a los comités que se disolvían en la asamblea siguiente. Esta forma de trabajar era heredera de 100 años de historia en la tradición anarcosindicalista y que había practicado la CNT y anteriores organizaciones, debilitada esta en aquellos años debido a las huelgas del 56 y a las divisiones internas que le llevo a su declive como organización de referencia del proletariado español. Comisiones Obreras nace como un intento unitario de los trabajadores y al margen de partidos y de las organizaciones clásicas (UGT-CNT), consigue desarrollarse a partir del llamado "manifiesto de los 100" (trabajadores socialistas, anarquistas, comunistas, católicos e incluso falangista llamados de izquierdas) durante la década de los 60. Es una experiencia unitaria que funciona bien contra el régimen y la patronal (colaboradora con todos los golpistas del siglo XX). Desde el comienzo de CC.OO el PCE intenta hacerse con su control; al principio le resulta difícil por ser un movimiento asambleario y de democracia directa al margen de los partidos politicos. Hay que recordar que el PCE de esa época es básicamente estalinista, algo que no casaba para nada con el funcionamiento de aquellas comisiones. El régimen en su afán de meter en el mismo saco a todos convierte en comunista a todo el mundo, esto hace que los trabajadores sientan por el comunismo cierta simpatía. Los comunistas a su vez saben aprovecharse de esta publicidad del franquismo y convocan manifestaciones reivindicando la Revolución Rusa. El modelo comunista que defendía el independiente Marcelino Camacho, como todos sabemos fracaso y el resultado es que sus países modelo del comunismo (Rusia y China) son hoy el paraíso del capitalismo más salvaje. A consecuencia del "proceso 1001" y su proyección internacional termina dando la hegemonía de CC.OO al sector del PCE, poniendo como icono a Marcelino Camacho, hombre de cara bonachona y lado amable del estalinismo. La muerte del general Franco abre las puertas de la libertad sindical, esfumándose la idea de una central única de trabajadores. El PCE controla CC.OO y ésta se olvida de hacer un nuevo sindicalismo independiente, ya no tiene credibilidad. Comienza otra época donde las viejas centrales sindicales UGT y CNT hacen su aparicion. CNT se convierte en el aladin de las ilusiones de un sindicalismo independiente y no manipulado por los partidos, el ideal que condujo en los años 60 a la creación de Comisiones Obreras. Su crecimiento fue espectacular, recogió a parte de los trabajadores que estaban descontentos con el control de PCE en CC.OO. Pero al rechazar los Pactos de La Moncloa, origino el comienzo del fin del viejo sindicalismo. Marcelino Camacho al frente de CC.OO y siguiendo los dictados del PCE participa en todos los pactos posibles, e incluso fue diputado en las cortes. Esto no era muy acorde al postulado que defendía, de ser independiente. Los siguientes pactos hechos por él y Nicolás Redondo son el camino que nos llevó a la situación actual. Sindicatos burocratizados con estructuras absolutamente verticales convierten a estos en las empresas más grandes del país, por consiguiente pasan a depender de pactos para poder mantener dichas burocracias. Este es el camino que han seguido que hoy nos quieren vender, todos están de acuerdo: príncipes, empresarios, derechona casposa, políticos, banqueros, etc. Para ser el lider sindical del siglo XX el balance es desastroso. El comunismo se convierte en el capitalismo esclavista más atroz (China) y el sindicalismo en España ha vuelto a la situación del siglo XIX. Precariedad, desconfianza hacia los partidos y sindicatos, incapacidad y desesperanza en los trabajadores. Algo que en los años 60 no podíamos ni imaginar. Marcelino descansa en paz, pero tu legado no es lo que los trabajadores necesitamos para luchar contra el capitalismo salvaje del que tu sindicato si es responsable. La autocrítica no nos vendría mal a todos para salir del desastre actual del sindicalismo.