Miércoles, 18 de octubre de 2017|

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Con coraje, Josefina Musulén lucha por conservar viva la memoria de sus abuelos fusilados por falangistas y la de su tía desaparecida nada más nacer

Azucena Rodríguez ha dirigido a catorce actores en unos anuncios en los que se reclama el derecho de los familiares de las víctimas del franquismo por saber cuándo, cómo y dónde ocurrió su tragedia. De lo que nadie alberga duda en los impactantes spots es del por qué. Si la directora conociera a Josefina Musulén, no habría necesitado intérprete alguno porque ella misma habría podido encarnar a su abuela, de la que solo pudo heredar el nombre, y contar su terrible historia. "Me llamo Josefina Tudela, unos falangistas de la calle San Pablo se nos llevaron a mi marido Paulino Musulén y a mí el 13 de agosto de 1936 de nuestra casa de la calle Sobrarbe en Zaragoza. A mi marido, de 36 años, lo fusilaron por pertenecer a la CNT. A mí, que estaba embarazada, me llevaron al Hospital de Gracia donde dos días después di a luz a una niña. Alguien se llevó a mi hija recién nacida y no la volví a ver, porque me fusilaron".

Aquel agosto sin sol, Paulino y Josefina tenían un hijo de cinco años que pasaba el verano con sus abuelos en Remolinos. Quedó huérfano, solo en mitad de una realidad de pesadilla. Españolito que vienes al mundo te guarde dios, una de las dos españas ha de helarte el corazón. Han pasado 74 años y su herida no se ha cerrado pese al tiempo. Hoy, Antonio Musulén tiene 79 y todavía sigue buscando aquel último regalo de vida de su madre: una persona desconocida cuyo corazón late impulsado por la misma sangre que la suya. ¿Pero, dónde? "Lo hará hasta el día que se muera", afirma con los negros ojos encendidos Josefina Musulén. La hija de Antonio, la nieta de Paulino y Josefina, la sobrina de una mujer desaparecida.

En nombre del padre

Josefina supo del dolor de su padre, de la tragedia de su familia, desde muy niña. Y desde siempre fue consciente de que no se conformaría con las versiones oficiales. "Se lo debo a ellos y a mi padre, sobre todo a mi padre. Por su soledad, su tristeza, su miedo. También por su amor". Josefina, 48 años, Ingeniera Técnica, experta en márketing y publicidad, miembro de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica en Aragón, fundadora de la Asociación Amparo Poch, es una mujer de aspecto decidido y verbo rotundo. "Cuando los matan, los borran. Es como si nunca hubieran existido, nadie te habla de ellos". Por eso Josefina se ha convertido en la voz de sus muertos.

La nieta coraje se plantó a los dieciséis años en la sede de la CNT buscando algún dato que le condujese hasta sus abuelos. Tuvo éxito y el 12 de mayo de 1978 en casa de los Musulén se recibió una carta del sindicato anarquista que cambiaría sus vidas. "Mi padre la abrió subiendo por las escaleras. La guarda como un tesoro porque decía que los compañeros de mi abuelo aún vivían y se reunían dos veces a la semana en un banco de la plaza de Los Sitios". Josefina conoció allí a Ramón.

La búsqueda

Hasta ese día creía que sus abuelos murieron juntos. El viejo cenetista le descubrió otra realidad. Quizá más cruel. "Su madre coincidió con mi abuela en el hospital, ella la cuidó porque la conocía. Cuando nació la niña fue la primera persona que la sostuvo en brazos. Después se la llevaron y fusilaron a mi abuela". Con 47 años, Antonio Musulén se entera de la segunda noticia más dura de su vida: tiene una hermana. Y su hija empieza lo que ella misma denomina "la búsqueda". Eso sí, no se engaña, porque desde el primer intento se dio cuenta de que las pistas habían sido escrupulosamente eliminadas: "Esperanzas de encontrarla, ninguna".

Josefina sigue luchando, sabe que sus abuelos están enterrados en una fosa debajo del cementerio de Torrero. "Queremos cerrar heridas, no abrirlas. Entiendo a las familias que no se posicionan, pero también pido que nos entiendan a nosotros". Esa es su pelea, dice que sin revanchas, sin enfrentamientos. "No tuve juicio, ni abogado, ni sentencia. Mi familia sigue pidiendo justicia. ¿Hasta cuándo?". Habla Josefina Musulén, la hija de Antonio, la nieta de Paulino y Josefina, la sobrina de una mujer desaparecida.

Recogio de "El Periódico de Aragón"

Documental Sonrisas Robadas