Lunes, 23 de abril de 2018|

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Paco Zugasti: "Más que 100 años de Anarcosindicalismo".

Este año se cumple el centenario del nacimiento de la CNT. Para hablar de él es obligado referirse en primer término a los antecedentes históricos del anarcosindicalismo, sin los cuales no es posible entender este fenómeno sindical profundamente arraigado en nuestro país. Así que por ahí voy a empezar.

La Internacional en España

En 1870 se celebra en Barcelona el Ier. Congreso de la Federación Regional Española (FRE) de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) que se había constituido en Europa seis años antes. Es esta la primera asociación obrera que agrupa en una misma entidad a trabajadores de todos los oficios y de todas las localidades sin distinción. Aunque en la Internacional confluyen las diversas corrientes del movimiento obrero hasta su escisión, la Sección española nace con una fuerte inspiración antiautoritaria por lo que cabe decir que es esta la primera organización del anarcosindicalismo.

Que la Federación responde a una necesidad sentida por la clase obrera lo demuestra su fulgurante crecimiento. Ya en el Primer Congreso aparecen representados 45.000 afiliados pertenecientes a 150 sociedades obreras. Desde entonces y hasta 1936 el movimiento libertario mantuvo la hegemonía del movimiento obrero en España tanto por el número como por la intensidad de su activismo.

No pasan tres meses del congreso constituyente de Barcelona cuando se crea en Málaga la Federación Local de la Internacional que se adhire a la Federación Regional Española. Entre sus promotores hay figuras destacadas del obrerismo internacional como Federico Deomarco,calderero, Miguel Pino, mecánico tornero, José García Viñas, médico o Juan Guilino, obrero botonero. Desde entonces, las sociedades obreras de Málaga y su provincia van a tener una destacada intervención en esta y las sucesivas Federaciones obreras de carácter libertario.

A los dos años de su constitución la FRE es prohibida y obligada a continuar su lucha en la clandestinidad; se produce entonces la escisión de la Nueva Federación Madrileña, de orientación marxista, que al cabo de los años constituirá el PSOE. De nuevo reaparece públicamente la Federación en el Congreso de Córdoba (1873) duplicada en afiliados y confirmada en su orientación anarquista. Pero a comienzos de 1874 se decreta la disolución gubernativa de la Federación y cae sobre los internacionales una sistemática persecución a consecuencia de la cual la Internacional española vuelve a la clandestinidad y es en ese medio donde comienza un largo declive hasta su disolución formal en 1881.

El mismo año en que se da por disuelta la FRE se constituye la FTRE (Federación de Trabajadores de la Región Española). Heredera de la anterior, aunque resurge con fuerza, la durísima represión desatada contra sus militantes a partir de 1883 produce su debilitamiento y agudiza el enfrentamiento interno entre legalistas e insurreccionalistas. Acabará disolviéndose en 1888.

Pero si las organizaciones desaparecen, las sociedades obreras se recomponen y persisten en su agrupación adoptando diversos nombres para sortear la represión y recuperar su existencia legal siquiera sea temporalmente. A la FTRE sucede el Pacto de Unión y Solidaridad y, mas tarde, la Federación de Sociedades de Resistencia de la Región Española (FSRRE) vigente desde 1900 hasta 1905. Frente al espontaneísmo antiorgánico que había prevalecido en la etapa anterior, vuelve a cobrar valor en los medios libertarios la organización obrera como vía para la emancipación. En palabras de Anselmo Lorenzo: “La organización, como consecuencia de un juicio y de una volición, significa un progreso, un perfeccionamiento, un beneficio. Aceptémosla; salgamos, no del individualismo, sino del atomismo, mantengamos, depuremos y reforcemos todos y cada uno la organización federal de los sindicatos obreros.”

La nueva Federación, al cabo de un año de existencia promovió uno de los movimientos huelguísticos mas importantes de Barcelona: la huelga general por la jornada de ocho horas de febrero de 1902; la huelga se extendió por otras ciudades catalanas, duró una semana y constituyó una elocuente demostración de solidaridad y capacidad organizativa de la clase obrera que emergía de una profunda crisis. Otras huelgas sucedieron a esta por todo el territorio español con el doble propósito de reivindicar la jornada de ocho horas y ensayar la nueva táctica de la huelga general revolucionaria que se había impuesto en los medios libertarios en sustitución de la táctica insurreccional de los años precedentes.

Solidaridad Obrera

Si las Federaciones desaparecían, las sociedades obreras de oficio sobrevivían, como ya he señalado, con mayor o menor actividad según las circunstancias del momento. El 3 de agosto de 1907 a iniciativa de varias sociedades obreras de oficios se constituye en Barcelona una federación que toma el nombre de Solidaridad Obrera, al año de constituirse amplía su ámbito al conjunto de Cataluña y reúne en un congreso a mas de un centenar de sindicatos que agrupan a 25.000 afiliados. Al poco, esta Federación que nace genéricamente sindicalista se decanta por la línea del sindicalismo revolucionario de inspiración libertaria y adopta la táctica de la huelga general.

En el Congreso de 1909 al que asistieron delegaciones de sociedades obreras de otros territorios, se acordó promover la constitución de una Confederación de sociedades obreras para todo el territorio español, lo que se hizo realidad al año siguiente con la fundación de la CNT. En las estructuras organizativas del sindicalismo revolucionario procedentes de Francia se apoyarán, a partir de entonces, las idéas del obrerismo societario de la Internacional española.

La Confederación Nacional del Trabajo

En 1910 se celebra el congreso constituyente de la CNT, fue el 30 de octubre en el Palacio de Bellas Artes de Barcelona. Este congreso define el sindicalismo como medio de lucha para la emancipación de la clase obrera y la expropiación revolucionaria de la burguesía, adopta la Huelga General como táctica revolucionaria para la transformación total del modo de producción y distribución y proclama la acción directa como táctica de lucha.

Puede decirse que en la CNT madura el anarcosindicalismo como síntesis del sindicalismo revolucionario, anarquismo el colectivista y el comunismo libertario. Aparte de esta síntesis superadora de las tensiones internas que habían minado a las organizaciones precedentes del movimiento libertario, la CNT aporta una serie de rasgos que hacen de ella una organización mas fuerte y cohesionada: el pacto de solidaridad sin menoscabo de la autonomía federativa y la integración efectiva del proletariado industrial y el campesinado. En 1918 la Federación Nacional de Obreros Agricultores (FNOA) que existía desde 1913 acuerda su integración en la CNT.

En 1918-19 la CNT se dota de una estructura organizativa que hará mucho mas efectiva la solidaridad y el apoyo mutuo; superando la estructura de sociedades obreras de oficio se acuerda reorganizar la Confederación sobre la base de los sindicatos únicos lo que significa: agruparse por ramos industriales y no por oficios, en las localidades pequeñas todos los trabajadores en un único sindicato, agrupar a todos los sindicatos de una localidad en federaciones locales y a estas en confederaciones regionales que, a su vez, se agrupan en la Confederación Nacional del Trabajo. Antonio Jurado y Paulino Díez representantes de los sindicatos de la Construcción y del Textil de Málaga en el Congreso de la CNT celebrado en el Teatro de la Comedia de Madrid en diciembre de 1919, tuvieron en el una destacada intervención.

Esta estructura demostró una gran eficacia puesta a prueba en la Huelga de La Canadiense de 1919 que pasó del ámbito de una empresa a extenderse a todo el ramo de la electricidad y el gas de Barcelona, y de ahí a muchos otros sectores poniendo en jaque a la patronal y al gobierno que se avinieron a negociar tras mas de 40 días de huelga.

Ante esta demostración de fuerza sindical la reacción de la patronal fue virulenta. Por un lado con el lockout condenaba a la miseria a centenares de miles de trabajadores, y por otro eliminaba a los líderes sindicales con el terrorismo, llevado a cabo por pistoleros pagados y apoyados por la acción, no menos terrorífica, de la policía que aplicaba sistemáticamente la tortura y la ley de fugas a los sindicalistas. Más de 600 sindicalistas fueron asesinados por las bandas de pistoleros y por aplicación de la ley de fugas entre los años 1917 y 1922.

En 1923 un golpe militar encabezado por el general Primo de Rivera impone la dictadura de un directorio militar que encabeza él mismo. La CNT declara la huelga general a la que se opone la UGT; esta última pasará a colaborar con la dictadura mientras que la CNT es perseguida y pasa a la clandestinidad. En este contexto se agudizan las diferencias internas dentro de la CNT entre los anarcosindicalistas, partidarios de la acción sindical y los anarquistas partidarios de la acción insurreccional. Estos últimos crean la FAI en 1927.

En 1930 se reorganiza la CNT y mientras unos plantean colaborar con los republicanos dándoles un margen de confianza, los faístas se inclinan por el abstencionismo. No obstante, la participación de los cenetistas en las elecciones municipales resultó decisiva para el advenimiento de la república y la caída de la monarquía que había dado su beneplácito a la dictadura militar.

Con el advenimiento de la II República la CNT resurge con fuerza inesperada; mas de 500.000 afiliados en 1931 se convertirán en 1.500.000 en 1936. En 1931 se celebra el III Congreso donde queda claro el predominio faísta. Dos meses después se difunde el manifiesto de los treinta, suscrito por destacados militantes, que defiende la independencia de la CNT frente al control de la misma por la FAI. Los treintistas son expulsados y en solidaridad con estos, numerosos sindicatos crean los Sindicatos de Oposición. La CNT lanza insurrecciones por doquier proclamando el comunismo libertario que son reprimidas, a veces con extrema dureza como en Casas Viejas.

En octubre de 1932 se celebra en Ronda un importante Congreso Comarcal de la CNT. En el se acordarán las bases de un planteamiento sobre la Reforma Agraria que servirán mas tarde de inspiración a la ponencia aprobada en el Congreso Confederal de 1936. Para ese mismo año se preveía un Congreso Intercomarcal en Ronda que hubo de ser aplazado.

El ascenso de la derecha al poder y el comienzo del bienio negro republicano desencadena varios intentos revolucionarios; de la CNT sola en Aragón en 1933 o junto con la UGT en Asturias en 1934. Cuando se constituye el Frente Popular para las elecciones de 1936 el tradicional abstencionismo de la CNT se transforma en una campaña por la libertad de los 20.000 trabajadores encarcelados que, sin decirlo, implica una invitación a la participación electoral que asegurará el triunfo de la coalición de izquierdas.

En Mayo de 1936 celebra la CNT su IV Congreso. En el se produce la reintegración de los Sindicatos de Oposición, emplaza a la UGT a un pacto revolucionario y señala los “pilares del edificio social” por “la inminencia de la revolución”. El golpe militar de julio de ese año precipita los acontecimientos y desata, sin pretenderlo, la tan ansiada revolución.

La FAI se configura cada vez mas como un organismo especializado en sublevaciones, fuertemente trabado en la CNT. Desde 1932 promueve varias insurrecciones que quedan localmente aisladas y son ahogadas por la represión. La FAI es un grupo pequeño de apenas 5000 afiliados en 1933 y menor aún en 1936 tras el desgaste sufrido por los fallidos intentos de sublevación. Sin embargo su influencia en la Confederación es decisiva y al comenzar la guerra aparece, casi siempre, fundida y confundida con la CNT.

El enfrentamiento entre treintistas y faístas en el seno de la CNT da lugar a la dimisión de los primeros del Comité Nacional y del órgano de prensa “Solidaridad Obrera”. Numerosos sindicatos de Cataluña, Levante, Asturias, Galicia, Huelva y Madrid se constituyen en Sindicatos de Oposición, creándose al mismo tiempo la Federación Sindicalista Libertaria en 1933 como contrapunto de la FAI. Los Sindicatos de Oposición llegaron a contar con algo mas de 60.000 afiliados.

El reencuentro entre unos y otros se producirá en el Congreso de mayo de 1936 en el que la mayoría de los sindicatos de oposición se reintegran en la CNT. Por entonces se vivía un ambiente prerrevolucionario y lo que en el fondo dividía a ambas tendencias era la diferente forma de entender y afrontar la revolución Faltaban dos meses para que se produjera el golpe militar que dio origen a la guerra civil y que precipitó la revolución social.

Guerra y revolución

Sucedió un 19 de julio de hace 73 años. El día antes (dos días antes en el norte de África) la burguesía militar española había dado un golpe de estado. A partir de entonces comenzó una guerra, dura y terrible, pero también, circunscrita al ámbito republicano, se inició una revolución esperanzadora para una clase obrera secularmente humillada y explotada.

¿Qué hizo posible esa revolución? Por un lado el vacío de poder en el bando republicano, vacío que llena la iniciativa de la clase trabajadora, tanto en las empresas como en la calle. Esa iniciativa no es casual, procede de un largo proceso de formación teórico-práctico (libros y luchas) y de la confianza en la propia capacidad obrera de gestionar, tanto o mejor que el patrón y que la clase política. Confianza que, a la vez, dimana de un largo proceso de formación popular. Tal como lo cuenta Víctor Alba, había que cobrar el sábado y los patronos estaban huidos, existían varias soluciones posibles, entre ellas la intervención estatal, pero se optó por la autogestión porque la clase trabajadora era consciente de su autosuficiencia. Algo tuvo que ver en ello la experiencia sindical y la formación acumulada durante años.

Esta capacidad de autogestionar la propia vida que desarrollaron los trabajadores en medio de un conflicto bélico, tiene mucho que ver –como señala Frank Mintz- con las ideas que inspiraron al movimiento obrero en España desde sus orígenes, allá por 1870 cuando se constituye la Federación Regional Española de la Internacional con una impronta netamente anarquista, la idéa de que la organización y emancipación de los trabajadores ha de ser obra de los trabajadores mismos, sin tutelas ni dependencias de ninguna clase lo que, al cabo del tiempo, se llamó anarcosindicalismo).

Aunque el tiempo que duró el periodo republicano de la guerra civil en Málaga, apenas siete meses, hubo numerosas empresas, pueblos y tierras que fueron colectivizadas y gestionadas por los trabajadores afiliados a la CNT y, aunque en menor medida, también a la UGT, este es un capítulo de la historia malagueña aun pendiente de investigar y sacar a la luz; solo algunas investigaciones parciales y locales hacen tímidas referencias al fenómeno, si acaso con la excepción del trabajo de Lucía Prieto sobre Marbella que incluye importantes referencias

Del franquismo a la transición

Las ilusiones puestas en la construcción de un mudo nuevo que, al decir de Durruti “llevamos en nuestros corazones” se frustraron con el triunfo de las fuerzas mas reaccionarias de la sociedad española que, apoyadas por la mayor parte del ejército y el fascismo italo-alemán, produjo el grisáceo régimen franquista que convirtió todo en oscuridad. La terrible represión destada afectó de manera especial a los trabajadores y a las organizacines obreras, entre ellas a la CNT, a quienes el régimen se propuso castigar y humillar en un genocidio sin precedentes por haber osado poner en cuestión el “sagrado” principio de la propiedad privada. Los múltiples intentos de reconstrucción en la clandestinidad acabaron una y otra vez con sus impulsores en la cárcel, en el exilio o en el paredón.

La CNT estaba hecha para vivir a la luz del día, no es concebible una organización libertaria, en la que la democracia directa forma parte de su esencia, teniendo que actuar en los cenáculos cerrados de la clandestinidad y el exilio. Son contextos en los que se imponen el autoritarismo y el dogmatismo y estos rasgos afectaron seriamente a la organización anarcosindicalista en el exilio, produciendo múltiples fracturas y excisiones.

No obstante la CNT renace con fuerza durante la transición. El mitin de Montjuic que congregó a 200.000 personas en Barcelona el 2 de julio de 1977 o el de la Plaza de Toros de San Sebastián de los Reyes que reunió a 30.000 simpatizantes el 27 de marzo de ese mismo año, son síntomas de la pujanza con que renacía la CNT tras la larga noche del franquismo. Pero una suma de circunstancias adversas, endógenas unas y otras inducidas (como los Pactos de la Moncloa que cerraron el paso al sindicalismo no homologado y el Caso Scala que recuerda al episodio de La Mano Negra) dieron al traste con lo que pudo ser una reconstrucción gloriosa de la anarcosindical española.

Resultado de todo ello fué una primera escisión que se produce en 1979, a raíz del Vº Congreso, dando lugar a la existencia de dos CNT: la CNT-AIT y la CNT Congreso de Valencia. Hubo después un importante intento de reunificación que tuvo como resultado un éxito parcial: un sector mayoritario de la CNT-AIT se unió a la CNT Congreso de Valencia en un Congreso de Unificación celebrado en 1984. La Federación local de Málaga puso especial énfasis en esta operación unitaria y, con este fin, llegó a editar el periódico “Rojo y Negro” que sería después adoptado como cabecera de la Confederación resultante del Congreso de Unificación. Desde entonces persisten dos CNTs, la CNT-AIT y la CNT a secas resultado de la unificación parcial. Esta última perdió las siglas en el litigio judicial que entabló contra ella la CNT-AIT y hubo de adoptar las siglas CGT, recogiendo el nombre que en un primer momento se había pensado para la naciente organización sindical en 1910.

Anarcosindicalismo hoy

En la actualidad hay tres organizaciones en España que se declaran herederas de la primigenia CNT: La CGT, la CNT-AIT y Solidaridad Obrera, esta última con presencia en Madrid. Me arriesgaré a decir que la diferencia entre ellas es fundamentalmente táctica aun a sabiendas de que este criterio no es compartido por muchas personas en el seno de las tres organizaciones. Lo cierto es que los postulados ideológicos, al menos sobre el papel coinciden y esto debería hacer reflexionar a unas y otras sobre la posibilidad de un acercamiento. En la historia de la CNT y sus antecedentes hay fuertes tensiones internas pero en las pocas ocasiones en que se produce la ruptura, no pasa mucho tiempo sin que se recomponga la unidad, claro que la unidad en una organización de carácter libertario no puede identificarse con uniformidad.

Quizá la reunificación fuera forzada por circunstancias excepcionales, como la inminencia de la revolución en el 36 o la salida a la luz que posibilitó el fin del franquismo. Pero ¿acaso no estamos ahora ante circunstancias excepcionales?. El mundo ansía alternativas antiautoritarias y autogestionarias en todos los terrenos -y en el sindical por supuesto- para dar respuestas coherentes a una sociedad en riesgo de supervivencia que se está fagocitando a sí misma, ahogando la libertad y ahondando las desigualdades hasta límites extremos.

Paco Zugasti

Noviembre 2010
- Paco Zugasti. La Clase Obrera hace historia. Fundación E. Mounier. Madrid 2008.
- Manuel Morales Muñoz. Málaga, la memoria perdida: los primeros militantes obreros. Biblioteca Popular Malagueña 1989.
- Anselmo Lorezo. Criterio Libertario.
- Jacques Maurice. El Anarquismo andaluz. Crítica, Barcelona 1990.
- Victor Alba. Los Colectivizadores. Eds. Laertes, Barcelona 2001.
- Frank Mintz. Autogestión y Anarcosindicalismo en la España revolucionaria. Libros de Anarres. Buenos Aires 2008. (Se puede encontrar en internet y descargarlo).
- Lucía Prieto Borrego. La Guerra Civil en Marbella, revolución y represión en un pueblo de la costa. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Málaga 1998