Viernes, 15 de diciembre de 2017|

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¿ Que Hacer ?.

El lento y continuado crecimiento de la CNT, organización, que pese a tener todo en contra, por ser un sindicato y libertario, continua su expansión y en los ultimos tiempos ésta se acentua, es una muestra que algo se está haciendo bien. Es de esperar que de no cometerse grandes errores, la Confederación continue en esta senda. Y además, cuando de los dos últimos cantos de sirena, el primero la canalización de la contestación, a través de un partido político, ya ha demostrado lo que daba de sí, poco más que un relevo generacional socialdemócrata, es lo que ha sido a la postre Podemos, y el otro, el movimiento independentista catalán, que a través de la CUP, es verdad que al principio atrajo a numerosos activistas de ateneos y grupos de libertarios, comienza a dar signos de agotamiento, una vez que ya no es necesario, para aquellos que lo instrumentalizaron, y que salen de la crisis, sin responsabilidades, aunque con su cabeza de turco : el clan Pujol. Es pues hora de replantearse las cuestiones organizativas y tácticas, pues al contrario de lo que piensa el acervo popular, éstas han tenido más importancia en el desarrollo de las organizaciones, que las grandes declaraciones ideológicas. En el ascenso de un sindicato pequeño, como el nuestro, ha sido capital, el esfuerzo que realizamos para apoyar a aquellos trabajadores, o grupos de trabajadores, que son despedidos o explotados, más allá de lo habitual, y nos demandan ayuda. Debemos dar un paso más : hacer propuestas concretas, que sean vistas como realistas por los trabajadores, y que debieran afectarles para bien. El conflicto estará servido, porque al margen de algunas declaraciones inteligentes, la patronal se ha acostumbrado a usar y tirar a los trabajadoresa, como si fueran estropajos. ¿ Qué estamos haciendo bien ?. Lo primero, es convencer a los trabajadores que quieren afiliarse, deben hacerlo en los locales del sindicato, y no por internet, o en el trabajo. Al menos ven que no vivimos de subvenciones. Aunque a veces es un poco frustrante, no debemos desmoralizarnos, porque un número significativo de trabajadores, una vez resuelto el problema urgente que tienen, se deafilian. No es más que la falta de conciencia de clase, pero no hay rechazo, y el prestigio de la CNT, se va cimentando. Más preocupante, es cuando los empresarios aceptan nuestras reivindicaciones, a cambio de que la plantilla vota admitir los despidos de nuestros activistas. Los patronos si que tienen conciencia de clase y el despido aquí es libre, aunque no gratis. Debemos volver a la primera exigencia en el franquismo, cuando las huelgas eran ilegales : no se negocian despidos. Otra tarea que estamos realizando adecuadamente, son las pequeñas manifestaciones de apoyo y solidaridad, a las puertas de las empresas. Nos dan visibilidad y aunque en los medios de comunicación no aparezcan, si lo hacen en las redes. Y los turnos permanentes de mantenimiento del teléfono del sindicato, ya que los móviles lo permiten. Aunque a veces el compañero no puede responder a las preguntas que le hacen desde los lugares de trabajo, con frecuencia urgentes, allí los afiliados sienten que no están solos, y la ayuda llega con más rapidez. Y por supuesto, debemos continuar potenciado, de todas las formas posibles, las secciones sindicales, la única forma de alguna protección, con que contamos en los tajos. ¿ Qué estamos comenzando , pero debemos dedicarle más tiempo ?. La creación de plataformas para los convenios, resaltando las mejoras en las condiciones laborales, y que se nos respete, más que en exigir dos puntos más que otros de aumento salarial. Dado lo que nos pagan, por supuesto que exigimos salarios dignos, pero es igual de importante que dejen de tratarnos como máquinas a las que enchufar o desenchufar según sus intereses. Para escribir estas plataformas reivindicativas, debemos escuchar lo que nos propoen los no afiliados, y también los afiliados de otros sindicatos que no sean liberados. Son hermanos de clase. Y difundir nuestras propuestas de forma sencilla, en unos cuantos puntos, y no ir a remolque de los demás. Que hay malestar lo demuestran las últimas huelgas, organizadas por asambleas de trabajadores, y que los sindicatos oficiales, han canalizado, en el peor sentido del término, una vez que estaban en marcha. Todavía no hemos llegado a esas empresas. También debemos seguir trabajando en organizar a los falsos autónomos más de un millón , que en algunos sectores representan un porcentaje importante. Y aunque resulte duro, no debemos ayudar a aquellos trabajadores, que más que mejoras colectivas a la empresa, pretenden aprovecharse de sus compañeros. Son pocos, pero haberlos, haylos. Hay dos cuestiones organizativas sobre las que debemos reflexionar : la primera es la apertura de nuevos locales sindicales. Son necesarios , pero hay que valorar, si la mayoría de nuestros escasos medios económicos se dedican al pago de alquileres el resultado resulta contraptoducente. Y además nos puede llevar a cierto aislamiento, al quedarnos encerrados en ellos . A veces el ambiente exterior es duro. Valoremos cuando interesa abrirlos. La otra cuestión es nuestro periodico. Hay que decirlo claramente : no podemos continuar sin órgano de expresión, pero un semanario digital e impreso, los que leen por internet, solo son mayoritarios en ciertas franjas de edad, y una página web al día, implica trabajadores asalariados,que podrían tener una situación administrativa similar a los de la FAL.. Históricamente hubo periodistas contratados por la organización y no hay argumentos , salvo los económicos, que justifiquen esta inexistencia. Y ante todo, la Confederación no puede estar dependiendo, de otros medios de prensa, que tienen otros intereses. Es hora de pasar de la fase de resistencia a la ofensiva. Tenemos la razón y estamos en camino de tener la fuerza. Salud y anarcosindicalismo