Viernes, 28 de julio de 2017|

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Reseña del libro: Los crímenes de la época

Los crímenes de la época. Louise Michel

Páginas: 99
Editorial: El Nadir, Valencia 2012

PRIMEROS CUENTOS DE LOUISE MICHEL TRADUCIDOS AL ESPAÑOL

Uno de los aspectos más interesantes de la obra de Michel, en estos cuentos reunidos bajo el título Los crímenes de la época, es su capacidad para transmitir su posición ideológica, con una prosa que a menudo nos parece delirante: el uso de adjetivos animalescos para caracterizar a sus personajes malvados, de forma que se nos vuelvan odiosos e inaguantables. Las imágenes descriptivas de estos seres perturbadores contrastan con el rigor casi periodístico, de crónica de su tiempo, con el que nos presenta el ambiente de la época. Descripciones que captan momentos de la vida de los personajes a semejanza de las escenas de una película muda, donde la expresión de los actores hace inútil la palabra, pero muy evidente el discurso. Despojada de todo artificio, su prosa es cristalina, ruda; las metáforas caen del lado de los ogros, los malvados. Los inocentes se nos muestran en toda su vulnerabilidad sin necesidad de adornos. Michel cuenta la vida envuelta en el humo del tabaco de los tugurios que frecuentan los desgraciados y en ellos encuentra, por bondad y por deseo, un espacio a redimir, un lugar el que, algún día, florecerá un Ateneo libertario.

La pureza, que no frialdad de su prosa, se refuerza con el uso de frases cortas, un estilo directo, cierta ironía y la distancia que a veces transmite el texto, incrementa la sensación de inexorabilidad que tiene el lector cuando Michel desgrana la miseria de una vida que, desde el principio, lleva las cartas marcadas, y no siempre por la pobreza. También nos presenta sujetos que impresionados, seducidos o atormentados por una escena que produce una invasión de goce, quedan atrapados para siempre en ella al modo del perverso. Michel comprende muy bien cuánto atañe a las elecciones subjetivas: la imagen de una garganta degollada, de una mujer asesinada, será condición de placer para los ojos de quien un día la contempló. Y ese sujeto, en principio sólo un amante, se convertirá por su fijación en un asesino. El contraste entre la obra de ficción de Louise Michel y por ejemplo sus Memorias, es enorme. Así como en la ficción se atiene a un lenguaje cristalino que no empañe la historia que cuenta, en sus memorias, con párrafos de gran poesía, abusa de cierto barroquismo. Y esta diferencia señala lo distintos que eran para ella los registros de la obra de ficción de la verdad memorialística. Los excesos que se permite en la prosa con la que cuenta su vida, desparecen en su tarea de escritora para componer textos audaces por su falta de retórica y por su compromiso.

Los relatos de Louise Michel no tienen final feliz, contraponen la inocencia a la maldad, siendo la maldad siempre triunfadora, puesto que la autora está convencida de que sin profundos cambios sociales, no será posible devolver la dignidad y algo de felicidad a los seres humanos. Sólo en el universo utópico en el relato final de este libro, que titula El viejo Abraël. Leyenda del siglo XX, será capaz de levantar el vuelo y describir la belleza del paisaje de Nueva Caledonia, de imaginar los cruces de razas para formar nuevos seres aún más bellos, de refrescar la aridez del paisaje con torrentes de verdor y hasta el clima más hostil se dulcifica gracias a la inteligencia y buena voluntad humanas que reina en el paraíso que ella soñó para la humanidad entera.

Carmen Botello