Sábado, 25 de noviembre de 2017|

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Rompamos el Silencio estará presente en la huelga general

Rompamos el Silencio (RES) anuncia que convoca y estará presente con acciones de apoyo a la huelga general el 29 de septiembre. Dichas intervenciones, enmarcadas siempre en los principios de la desobediencia civil y la acción directa, tendrán un carácter independiente respecto a las convocadas por los sindicatos de concertación. RES considera que el motivo principal de la huelga, la reforma laboral y de las pensiones, a pesar de su indiscutible importancia, se enmarca dentro de un contexto más amplio de ofensiva neoliberal que bajo el pretexto de la crisis pretende suprimir aún más derechos en favor de los mercados y los grandes capitales. Por ello, la respuesta de la ciudadanía ha de ser lo más contundente posible en un momento históricamente tan significativo como es una huelga general.

La situación así lo exige: millones de personas desempleadas y una tasa de paro superior al 20%, más de un millón y medio de familias que no reciben ningún tipo de prestación, privatización de los sectores públicos, despidos masivos, embargos, desahucios, reducción de salarios, desinversión en prestaciones sociales –que afectan de manera muy directa a las políticas de cuidados y dependencia–, destrucción del territorio, deterioro medioambiental… Este es el desolador panorama que, a grandes rasgos, está dejando la crisis en el Estado español. Una crisis de dimensiones globales, pero caracterizada, aquí, por el parón del ciclo expansivo y del crecimiento especulativo de los sectores de la construcción y los servicios impulsado en gran medida por el flujo de dinero barato a raíz de la entrada en el euro, y sustentado en la sobreexplotación de la mano de obra, sobre todo migrante. Un dinero prestado que permitió que la rueda del capital siguiera girando, pero que ahora exige ser devuelto al coste –social– que sea necesario. Esta crisis no es coyuntural, si no la consecuencia de un modelo económico y social en el que predomina el capital sobre el trabajo, lo privado sobre lo público, lo individual sobre lo colectivo... un modelo que se muestra así mismo insostenible y cuyas consecuencias están incidiendo en una fuerte quiebra social que ve resurgir políticas autoritarias, xenófobas y racistas.

Si algo ha demostrado esta crisis es la tiranía del sistema financiero, sus instituciones y benefactores, que aún siendo los responsables de la misma, son capaces, con una simple amenaza, de ahogar el crédito a un país y obligar a cualquier gobierno a imponer las recetas que demandan. Todas ellas encaminadas simplemente a reducir el déficit monetario. La única soberanía que realmente hoy existe es la de los mercados y las instituciones financieras.

Bajo este contexto nos ha llegado la última imposición, la ya aprobada reforma laboral, producto también de la presión de los grandes empresarios que conforman la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales), con Díaz Ferrán a la cabeza y a la que el gobierno del PSOE ha accedido gustosamente. Esta reforma laboral, amparada bajo el pretexto de la crisis, incrementará los contratos irregulares, dejará prácticamente sin efecto los convenios colectivos y permitirá un despido más barato. Aumentarán la temporalidad y la desregulación en la contratación, la precariedad y, en definitiva, la inseguridad laboral. Pero esto es sólo el principio; la siguiente imposición: las pensiones. La agresión y la ofensiva son tan graves que hasta a los sindicatos mayoritarios (CC OO y UGT) no les ha quedado otra opción que convocar a la huelga general, a pesar de haber estado tratando de evitarla desde que comenzara la crisis y los recortes sociales y laborales con su actitud sumisa, opaca y pactista. Una convocatoria que llega tarde, pero en la que nos jugamos mucho.

El 29 de septiembre está en juego el hacer frente a la imposición de un sistema antidemocrático dominado por las grandes instituciones financieras, por los mercados y por los grandes capitales. Un sistema que sólo se mide en términos de crecimiento económico, competitividad, déficit monetario,... y que ante la crisis, que su propia insostenibilidad ha generado, sólo contempla como salida la imposición de una nueva vuelta de tuerca del sistema neoliberal.

Estas son las razones por la que RES convoca a la huelga general y pondrá su pequeño grano de arena tratando de apoyar el éxito del parón productivo a nivel estatal, y ser una de las múltiples chispas que prendan la constitución de un nosotros plural que haga frente al fatalismo de la crisis. Esta huelga trasciende a la clase trabajadora reconocida y debería ser apoyada por tod@s l@s trabajador@s, incluid@s l@s que sobreviven en un sub-sistema que de por sí les priva de derechos (migrantes, trabajador@s doméstic@s,...), así como por todo el espectro laboral y social conformado por becari@s, autónom@s, cooperativistas, estudiantes y personas en situación de desempleo.

Rompamos el Silencio