Sábado, 25 de noviembre de 2017|

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Un anarquista oscense con calle en Toulouse

Francisco Ponzán Vidal jugó un papel decisivo en la cadena de evasión Pat O’Leary, que entre 1940 y 1944 cruzó a 3.000 personas por el Pirineo. . .

El 30 de marzo hubiera cumplido 100 años, pero su vida fue mucho más corta. Francisco Ponzán Vidal nació en Oviedo y cuando tenía dos años sus padres, Agapito y Tomasa, que eran de Sena y de Huesca, volvieron a la capital altoragonesa y se instalaron en una casa de la costanilla de Arnedo, en pleno casco antiguo. Allí murió el cabeza de familia y allí creció Paco, un niño de pensamiento inquieto que se crió entre sus cuatro hermanas. Empezó sus estudios en el colegio Salesianos, que dejó para trabajar como aprendiz en Casa Iglesias. Su pasión por los libros lo llevó a la escuela de Magisterio con 14 años. Ramón Acín fue su docente más apreciado, tanto que en su testamento dejó escrito que le enterrasen en Huesca junto a su maestro, al que fusilaron en la capital oscense al poco de empezar la guerra civil. Pero su deseo no pudo cumplirse porque a Ponzán Vidal, el ’Gafotas’, ’Gurrión’ o el ’Maestro de Huesca’, lo ejecutaron en Buzet-sur-Tarn, pequeña localidad francesa cercana a Toulouse dos días antes de que la ciudad quedara liberada. En Toulouse, capital del exilio español en Francia, se había instalado el destacado militante de la CNT junto con su hermana Pilar.

El 17 de agosto de 1944 la Gestapo fue a buscar al maestro de Huesca y otras cincuenta personas a la cárcel de Saint Michel y, en un camión, los llevaron a un bosque. Tras dispararles les rociaron con gasolina y los arrojaron a tres hogueras. Las cenizas y restos de todos los muertos se colocaron en tres féretros y se enterraron en el cementerio. Una placa rememora a Ponzán Vidal como ’una gran resistente muerto por Francia a los 33 años’. Pero la losa, con una fotografía, no es lo único que, además de la memoria histórica, recuerda al anarquista oscense en esta zona de Francia. Desde el verano, uno de los paseos de Toulouse lleva su nombre.

El consejo municipal aprobó dedicar una calle a quien fue el último y decisivo eslabón de la red de evasión Pat O’ Leary, un entramado de resistentes que entre 1940 y 1944 tejió desde Bruselas hasta los Pirineos una red para ayudar a escapar de los nazis a cerca de 3.000 militares aliados, judíos y polacos. Quienes formaron parte del grupo Ponzán recuerdan en entrevistas y documentales que la «perdición» del joven maestro fue ser valiente, tanto como para no tomar precauciones cuando debía.

El alcalde de Toulouse, el socialista Pierre Cohen, presidió el pequeño homenaje que la ciudad rindió a uno de sus ’héroes’. Junto a él estuvo la presidenta del centro de Documentación en el Exilio y teniente de alcalde Olga González Tricheux y el anterior jefe del gobierno municipal, el conservador Jean-Luc Moudenc. El ayuntamiento galo invitó a algunos de los descendientes de Ponzán Vidal residentes en Huesca, su sobrina Pilar Seral Ponzán y sus sobrinos nietos.

El paseo con su nombre se suma a otros reconocimientos que Ponzán Vidal recibió a título póstumo como la distinción de Su Majestad británica por «su valiente conducta y el servicio prestado» con el emblema de la Hoja de Laurel de la Corona y la «Medalla por la libertad» del Reino Unido; el grado de capitán de las Fuerzas Francesas; la Medalla de la Resistencia; la Cruz de Guerra y el «reconocimiento y la admiración de las naciones aliadas». Recibió además del Certificado de Gratitud firmado por el presidente de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower.

Heraldo | ISABEL G.ª MACÍAS 14/03/2011