Lunes, 21 de agosto de 2017|

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Una mujer excelente

Una mujer excelente

Serie "Películas para leer"

"Me gusta oírme hablar. Es uno de mis mayores placeres. A menudo tengo largas conversaciones conmigo mismo y soy tan inteligente que a veces no entiendo una sola palabra de lo que estoy diciendo".

Frases como esta, pronunciadas por el autor de "La importancia de llamarse Ernesto", ponen de manifiesto la vieja teoría que asegura que Oscar Wilde "hablaba mejor que escribía". Sin embargo, releyendo de nuevo su teatro, volvemos a descubrir que la genialidad del irlandés brilla en sus textos a la misma altura que sus comentarios personales.

Recuperado para la literatura después de su muerte, la obra del gran flagelador del puritanismo victoriano, vuelve de nuevo a la pantalla con una de sus mejores comedias, "El abanico de Lady Windermere", en la que las réplicas y contrarréplicas se suceden a ritmo trepidante.

Pero digamos algo sobre la obra, cuya último estreno en España tuvo como protagonista a la excelente Amparo Rivelles, en el papel de Mrs. Erlynne. Como la mayoría de las comedias del autor, la acción transcurre en el seno de la alta sociedad londinense. El señor y la señora Windermere celebran su segundo año de matrimonio, pero las sospechas de infidelidad comienzan a aparecer debido a las frecuentes visitas que la hermosa señora Erlynne, realiza a escondidas al señor Windermere. Acuciada por las insinuaciones de sus amigos, la joven esposa está a punto de echar a rodar su matrimonio, hasta que finalmente, el espectador descubre el gran secreto que oculta la pareja. Un bello abanico es el leif-motiv sobre el que gira la parte más dramática de la obra...

En el teatro de Wilde, escribió Richard Whiteing, "no existe lo verosímil ni lo inverosímil, sino lo interesante y lo individual".

A Good Woman (Gran Bretaña-España-Italia, 2004. Director: Mike Barker)

Aunque se han criticado mucho las últimas adaptaciones cinematográficas de las obras de Wilde, estamos aquí ante una traslación ejemplar. Lejos de lo ocioso y anacrónico, la película de Mike Barker, es un derroche de ingenio y de ironía, con un plantel de actores de auténtico lujo.

Como primera medida, (imprescindible para alejarse de los errores cometidos por otras adaptaciones), el director ha trasladado la acción al año 1930, y es la propia señora Erlynne, la narradora de la historia. Esta dama, de pasado turbulento y honestidad más que discutible, huye de Nueva York por falta de recursos y se traslada a la Riviera italiana. Allí, gracias a su belleza y a su personalidad arrolladora, entra en contacto con un grupo de millonarios británicos, que además de perseguirla, ocultan su aburrimiento criticándose los unos a los otros.

Al poco tiempo, sabemos de los rumores que corren sobre su relación con el marido de Lady Windermare y conocemos a algunos de los tipos que después de conocerla, caen a sus pies rendidos de admiración. Uno de ellos es el viudo multimillonario Lord Lorton, dispuesto a casarse con la dama ocurra lo que ocurra.

Mientras tanto, la joven Lady Windermere, perseguida también por un admirador insidioso, entra en sospechas sobre la infidelidad de su marido, al tiempo que se entera de los cheques que este le ha ido entregando a la señora Erlynne.

Pocos meses antes, los Windermere han celebrado su segundo año de matrimonio y el regalo de cumpleaños ha sido un lujoso abanico comprado en una de las boutiques más caras de la Riviera.

Sobre este asunto y el secreto familiar que se revela al final de la obra, gira esta comedia contra el puritanismo hipócrita, en la que destacan los extraordinarios diálogos del genio literario de Oscar Wilde. Pondré un par de ejemplos: "El abanico no es para agitar el aire, es para avivar el corazón". Otro: "Siempre que me dan la razón se que estoy equivocada". Y otro: "Todo santo tiene un pasado, todo pecador tiene un futuro".

Además de los escenarios y de la música de jazz que recrea la acción de la película, hay que señalar el excelente trabajo de los intérpretes, entre los que destacan, la madurez de Helen Hunt como la señora Erlynne y la juventud de Scarlett Johansson en el papel de Lady Windermere.

Serie "Películas para leer" de Rai Ferrer.