En la remota fecha de 26.feb.2023, un comité del Knesset (Parlamento de Israel) aprobó comenzar el desarrollo de un proyecto de ley patrocinado por el primer ministro Netanyahu y por Itamar Ben-Gvir, entonces ministro de Seguridad Nacional, que exigía pena de muerte para los terroristas. La (macabra) iniciativa no surgió como venganza contra los gazatíes -faltaban ocho meses para la razzia del 07.octubre- sino contra los palestinos que habían alborotado Cisjordania. Pasó el tiempo y el proyecto no terminaba de tramitarse… hasta que llegó la incursión de Hamás y, huelga decirlo, el eterno ministro Ben-Gvir, la aprovechó para ‘resucitar’ su dilectísimo proyecto legislativo.
Entonces intervinieron las familias de los 430 o 450 rehenes en poder de Hamás. El lunes 12.nov., se presentaron ante el Knesset National Security Committee exigiendo que la propuesta de Ben-Gvir fuera archivada, desestimada, derrotada o lo que fuera. Su grito de guerra/paz: Talk Life, Not Death. A esta hora, no sabemos si, pese al genocidio de gazatíes en curso, el Knesset sigue secretamente aquel proyecto o si, vista la indignación de la opinión pública humanitaria, prefiere posponerlo ad calendas grecas -nos parece más probable que siga seducido por Ben-Gvir pero maniobrando en la oscuridad. Léase, añadir el agravio a la injuria.
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