Tomás Ibáñez
¡Los Gimenólogos atacan de nuevo…!
Con su habitual destreza para explorar los intrincados senderos de la memoria libertaria, y con su escrupuloso rigor histórico para rescatar testimonios y documentos sobre la revolución del 36, los Gimenologos, que ya nos habían ofrecido una obra imprescindible titulada “En busca de los hijos de la noche”, vuelven ahora a la carga adentrándose en el complejo entramado de la lucha contra las fuerzas reaccionarias en las inmediaciones de Zaragoza.
Con el propósito de hacernos sentir y, al mismo tiempo, de esclarecer los claroscuros de la esperanzadora y dramática gesta protagonizada en el frente de Aragón, los Gimenologos analizan las trayectorias de algunos de los actores de dicha azaña, tales como Juan Peñalver a la cabeza de la Centuria Peñalver integrada en la columna Ortiz, o Emilio Marco miembro de esa misma centuria, o Isidro Benet del grupo internacional de la columna Durruti.
Con gran acopio de detalles, la mayor parte inéditos, y de fotografías rescatadas del olvido, los Gimenologos relatan el contexto familiar y militante de dichos compañeros antes de partir hacia el frente, su quehacer en la batalla y sus posteriores derroteros sin pasar por alto los dilemas que tuvieron que enfrentar entre la fidelidad a los ideales y las interferencias políticas y orgánicas en la lucha. Uno de los méritos del trabajo historiográfico de los Gimenologos consiste en haber sabido entretejer los hilos de las vivencias y las experiencias individuales con los filamentos de las problemáticas y realizaciones colectivas, mostrando el entramado que une ambos aspectos y que conduce a tener que mencionar también las decenas de compañeros con los cuales se relacionaron los principales protagonistas del relato.
Encontramos un claro ejemplo de esa voluntad de unir lo personal y lo colectivo en la presentación de la semblanza de Florentino Galván, un notorio militante anarcosindicalista zaragozano, cuyo testimonio permite entender mejor la sorprendente falta de reacción de uno de los bastiones del anarcosindicalismo frente al levantamiento militar.
La guinda que ponen los Gimenologos sobre este imprescindible acopio de informaciones y de reflexione consiste en el minucioso rastreo de los pasos que desembocaron en la adopción del comunismo libertario como línea maestra del ideario anarcosindicalista. Y, como colofón, se agradece el esfuerzo por deshacer los interesados entuertos acerca de la violencia ejercida por los anarquistas.
En suma, estamos ante un libro que constituye un hito en la recuperación de una parte de la memoria libertaria, y solo nos queda desear que disfrutéis con su lectura. 




