Autor: José
El opúsculo (que lleva tal título) representa una importante aportación a un debate que continua vigente ya que, en sus escasas páginas (apenas 90 en tamaño DIN-A5), se reflexiona sobre los 3 grandes temas que han sido una constante en la historiografía y el devenir libertarios:
– Las tácticas revolucionarias, es decir, las formas de actuación que deben aplicarse para conseguir el triunfo de la Revolución.
– El debate entre los medios y fines, esto es, si los libertarios debían o no participar en los gobiernos de la Generalitat y Central, pues ello permitiría ganar la Guerra a los republicanos posponiendo en aras de la unidad y el triunfo: la Revolución.
– Y como consecuencia de ello, la necesidad de aceptar la militarización para reforzar la disciplina que se asociaba automáticamente a la imposición del código de justicia militar.
Y su interés se acrecienta porque además de las razonadas opiniones de Agustín Guillamón, expuestas en parte, en otras obras se reproducen documentos originales como la carta de Durruti a su familia desde la prisión del Puerto de Santa María con interesantes opiniones sobre la paz, el discurso radiado de Durruti poco antes de su muerte o el rechazo de la Columna Durruti a la militarización.
Otros documentos tratarán otras cuestiones como el fracaso del método de la “gimnasia revolucionaria” tras las intentonas de enero y diciembre de 1933 (la de 1932 en el B Llobregat, tuvo un carácter más espontáneo), pues los libertarios constataron que, aunque ello preparaba a los grupos para la acción armada, el alcance de la represión no compensaba el esfuerzo.
Y es que, como demuestran los procesos revolucionarios, para que ésta triunfe tiene que haber una escisión dentro de las élites no solo militares del Estado, porque éste, tiene una mayor capacidad de utilización de la violencia. De ahí, la célebre exclamación de un exultante García Oliver en julio de 1936.
Por tanto, a la altura del 11 de octubre de 1934, en un documento recogido en el libro, los Comités de Defensa de la CNT abandonaban toda idea espontánea en aras de una mejor preparación.
La fecha es clave. Estamos en la semana cuando la Revolución había fracasado en toda España con la excepción de Asturias, único territorio donde una regional de la CNT se había sumado a ella.
Se esperaba según los documentos transcritos, la Revolución, pero la pregunta es ¿esta era una visión generalizada? Aunque el autor no lo trata, el aleccionador título del inicio de las memorias de guerra de Cipriano Mera, “La Revolución inesperada” en una zona con la CNT en crecimiento, según constató con datos Juan Pablo Calero, da la impresión de que, a la altura de junio de 1936, la situación prerrevolucionaria que se daba en Cataluña y los avances en cuanto a su preparación, no se habían generalizado en la Península.
El autor resalta con claridad que fueron los dirigentes de todas las tendencias dentro de la CNT los que decidieron integrarse en los gobiernos: primero en la Generalitat cuando en Cataluña era absolutamente preponderante y posteriormente, en el Gobierno Central, demostrando, por cierto, una total falta de perspectiva política, pues aceptaron los ministerios con menor poder.
Una vez, dentro del Gobierno, se aceptaba que éste tenía el monopolio de la violencia como consecuencia lógica, y con ello, la militarización con sus aspectos positivos de cara a ganar una guerra: unidad de mando. Y negativos: dependencia de unos mandos claramente reaccionarios y con una visión patrimonial del Estado.
De ahí, el error de Mera, que primó los intentos de conseguir mayor disciplina sobre el control ideológico y confundió disciplina con militarización.
Hoy en día, sabemos que la República estaba avocada a la derrota desde el momento en que sus dos grandes teóricos aliados Gran Bretaña y Francia, se inhibieron en su apoyo y hubo momentos en los que actuaron en contra del Gobierno legítimo.
La cuestión es otra: de haberse negado a participar en los gobiernos a la militarización con sus códigos y su dependencia jerárquica que no, a la disciplina revolucionaria, haber extendido la colectivización, haber generalizado las guerrillas en territorio enemigo (incluido el Protectorado marroquí), ¿hubiera triunfado la Revolución?
De su análisis y respuesta, depende que cuando se produzca la siguiente intentona revolucionaria en cualquier lugar del planeta y ésta tenga carácter libertario, (aunque ahora la veamos muy lejana) esta vez ganemos o de nuevo, seamos derrotados.
Este libro nos da algunas pistas sobre ello.
