Los pájaros de Arabia. Esta obra es
sencillamente conmovedora. Más próximo al ensayo o al
poema visual, su narración se basa en una correspondencia entre dos
personas que no se conocen. Ella, la filósofa Simona Weil, judía
comprometida con la causa política. Él, Antonio Atares, un campesino
anarquista exiliado en Francia y que luego permanecerá preso en el
Sahara.
Sus palabras son un canto a la vida y a la
libertad. Una fe en lo irreductible de la vida frente a todos
los acontecimientos que ocurren alrededor. En la imagen: la cárcel, el
encierro, la opresión. Planos contemplativos que la palabra llena de
significados y que marcan el juego poético del filme.
Los
pájaros de Arabia, no es un documental histórico pese al retrato
histórico que ofrece. Es, ante todo, una reflexión poética sobre
el ser humano. Ni siquiera la poca imagen de archivo que
integra tiene ya un valor documental sino que juega dentro de una
evocación más general. Así, el anarquista preso se vuelve cualquier
preso en cualquier momento del mundo y época. La escritora que apoya la
causa, es ya cualquier voz que aliente al oprimido desde el otro lado.
Sus
destinos no dejarán de resultar una paradoja de esa clase de
momentos históricos. Una reflexión que nos sirve hoy día para
emocionarnos. Para hacernos más humanos.
Ilustración: Pájaros enjaulados oleo de Charlie Pujol



